En este frío mes de enero se perpetra un sablazo histórico a los españoles en el recibo eléctrico, de un 27 por cien de aumento.

El sector eléctrico español está hiperregulado, intervenido y politicalizado a través de enchufados de Podemos y PSOE -entre otros- que copan los Consejos de Administración.

Los estafadores y antiobreros de Podemos, como todos los políticos progres de este país desde Felipe González hasta Mariano ROjoy, dilapidaron el poderoso plan energético nuclear de los gobiernos franquistas que nos ofrecían las tarifas de luz más baratas de Europa con plena soberanía de producción eléctrica y sin depender de Francia ni Marruecos.

El régimen franquista aumentó el autoabastecimiento eléctrico de España mediante programas de aprovechamiento hidráulico complementarios a las centrales térmicas y nucleares que supusieron pasar de 3617 millones de Kw/hora generados en 1940, a los 79603 millones de Kw/hora producidos en 1975.

Un sector estratégico y vigoroso como el energético, fue hábilmente utilizado por el franquismo para estimular el crecimiento industrial y el bienestar de las familias. Los ejecutivos de Felipe González y José María Aznar lo rapiñarían y privatizarían a gusto de sus amiguetes y de ciertas oligarquías.

En las últimas décadas, la imposición del autoritarismo ecologista a favor de las energías ‘renovables’, caras e ineficientes, que subvencionamos en el recibo de la luz, así como el Estado de 17 Autonomías, pesebres feministas, ONGs inmigracionistas, fundaciones u otras mamandurrias, hacen que un 70 por cien de la factura eléctrica sean impuestos y costes regulados, o sea, extracción fiscal burda al ciudadano.

El partido Podemos, el más cínico de España, desde el atalaya de Galapagar, culpa al ‘frio’ para tapar sus mentiras, y es que con la izquierda mamporrera de las grandes empresas y lobbies, el obrero siempre pierde y las élites ganan.

José Miguel Pérez 8 El Correo de España )