DEL UTILITARIO AL MYSTERE

Me he quedado impresionado viendo esta mañana un vídeo en el que el ejército femenino de la República Popular China desfila de forma impecable en columnas de a veinte o a treinta o tal vez a cuarenta , que lo mío no son los números, sin que ni una sola de las jóvenes militares mueva un músculo desacompasado con el resto de sus colegas de armas.

Siempre se ha dicho que los chinos se parecen unos a otros, pero en este caso las mujeres de ese espectacular desfile solo se diferencian en sus rostros porque el resto de sus cuerpos parecen fabricados en serie con una perfección sin tacha.

La uniformidad, elevada al grado de perfección estética, es un valor supremo en los países en los que disentir está penado con el ostracismo , la cárcel o el paredón, porque en el fondo lo que se pretende no es la belleza de espectáculo sino la garantía de que nadie pecará, contra el partido único, de palabra, obra u omisión, que en eso se parecen todas las sectas civiles, militares o religiosas .

Algunos tardan en evolucionar- aunque solo sea formalmente – y los cubanos han tenido que esperar a que se muriese Fidel para que ahora el nuevo Presidente de la República diga que de su nueva constitución desaparecerá la palabra comunismo.

No avwnruraré lo que significará esta modificación, pero mientras sigan encarcelando a las damas de blanco, a los homosexuales y a los disidentes, de poco servirán los cambios semánticos.

Aquí , contrariamente a esos países en los que la ideología es lo importante, lo que mola es la indefinición, porque de esa forma es mucho más sencillo engañar a los que les han votado.

Cuando se viaja en un avión oficial para ir a un concierto con el pretexto de que va a ver al jefe de la zona, se actúa como un nuevo rico con el dinero de todos, aunque esa acción indecorosa tendrá muchos apoyos con el mismo argumento que hace años se utilizó en Andalucía en el caso Juan Guerra, cuando algunos dijeron:                “ Siempre ha robado la derecha, ya era hora que robaran los nuestros”.

Nuestro problema como país no es la falta de honradez de sus ciudadanos, sino la deshonestidad de algunos políticos que, si se dedicasen a su oficio anterior, a estas horas estarían veraneando en un pequeño apartamento y comiendo espetos en un chiringuito, después de haberse tragado cinco horas de atasco.

Pero lo que los sostiene en su percepción de impunidad es que siempre tendrán a sus leales que prefieren a su propio hijo de puta porque odian al malnacido de enfrente, aunque sea honrado o hasta ahora no haya pruebas de que se gasta lo que no es suyo.

De todas formas prefiero como Presidente  a un mediocre nuevo rico, insolvente y poco fiable que no haga que la gente desfile de forma impecable como en China, porque aquí cada cuatro años tenemos la oportunidad de equivocarnos al elegir al nuevo usuario de los aviones oficiales.

Diego Armario