Unidas Podemos tiene otra explicación pendiente sobre su trama para financiarse con dinero extranjero sin que lo pareciera. La sociedad mexicana Neurona Consulting, señalada como la herramienta de financiación del partido de extrema izquierda, operó en España a través de una filial, Neurona Comunidad S.L., constituida con 3.000 euros y a cuyo frente colocó a Elías Castejón, abogado y gestor con despacho en Carmona (Sevilla).

Todo es una pura incógnita alrededor del trabajo de Castejón. Permaneció como administrador único de Neurona Comunidad desde marzo de 2019 a marzo de 2020, sin tener experiencia previa en el asesoramiento de campañas electorales, pese a que este fue el concepto supuestamente facturado a Unidas Podemos.

El objeto de su sociedad tampoco contiene ninguna actividad profesional con partidos políticos. No hay nada que justifique que un partido de ámbito nacional contratara servicios con una empresa creada poco antes de las elecciones de 2019, sin experiencia en comunicación y radicada en Carmona.

Cuando Castejón declare ante el Juzgado de Instrucción de Madrid que investiga las cuentas de Unidas Podemos, cuyas irregularidades fueron desveladas por el exabogado del partido José Manuel Calvente, quizá pueda aclarar estas dudas y otras.

Por ejemplo, su aparición en los llamados papeles de Panamá, que lo relacionaron con dos sociedades, una en Argentina y otra en el despacho del propio Castejón. También pueda explicar la razón por la que es administrador único de 65 sociedades, volumen de responsabilidad francamente llamativo. Y, sobre todo, cómo y por qué entró en la órbita de Podemos.

En todo caso, la clave de esta trama financiera de Podemos no son las personas y las sociedades en sí, sino los papeles que jugaron en el trasiego de dinero operado por el partido de Iglesias. Al final, la impostada indignación con la casta del vicepresidente segundo del Gobierno es una auto parodia del líder morado, cuya formación se está asociando a pagos dudosos, financiación irregular, sociedades pantalla, testaferros y paraísos fiscales.

Todo se halla en el plano de los indicios y sin perjuicio de la presunción de inocencia que Podemos no respeta cuando los investigados son los demás.

Pero políticamente, al margen de lo que sucede en el Juzgado, Unidas Podemos está transmitiendo una imagen sucia, trasfondo de su renovada histeria antimonárquica, que irá a más, a medida que también lo haga la investigación judicial, porque necesitará cortinas de humo más espesas.

Es una situación que traslada al partido en su conjunto aquellas prácticas individuales de Monedero -no pagar a Hacienda-, Echenique -engañar a su empleado- y, en su día, Errejón -defraudar una beca-.

Llueve sobre mojado.

ABC

viñeta de Linda Galmor