Decía Borges que el sufragio como herramienta de la democracia era el abuso de la estadística y en este sentido se convierte en voluntad omnipotente de una eventual mayoría para avasallar los derechos de las minorías, y antes José Antonio nos dejó bien claro lo que era y para qué servía ese simulacro infame de meter un papelito en una urna de cristal, cuando según el mejor destino de dichas urnas es ser rotas a bastonazos.

El discurso fundacional de nuestra Falange nos dejó ciertos caminos abiertos y ciertas claves para desconfiar de ese concepto tan abstracto que conocemos por democracia y que va implícitamente ligado al concepto ruinoso de la aceptación de los partidos políticos y sus ideologías perversas que llevaron a España al desastre de una anarquía social y política y una guerra civil que más bien, teniendo en cuenta cómo y por qué se desarrolló, mejor sería definirla como Gloriosa Cruzada de liberación nacional.

El franquismo dejó fuera de juego a toda la chusma de los partidos de izquierdas y se encargó de vertebrar una nación que salía de la ruina, la sangre entre hermanos y el desastre para mirar al futuro con la cabeza alta y con la certeza de que desde El Pardo las riendas del futuro estaban fundamentadas en pilares sólidos y llenos de certezas e ilusiones.

Cuarenta años de esplendor en un estado de justicia social en el que no cabían las luchas de partidos ni las democracias falsas, aunque muchos sabíamos que este periodo tenía plazo de caducidad y que, como nos dejó advertido Franco, los enemigos de España estaban alertas y dispuestos a terminar con esa grandiosa obra que con nuestro esfuerzo hicimos entre los españoles de bien.

Todo terminó aquel 20 N de 1975 y sin tregua se inició un trapicheo vergonzoso de partidos políticos y se volvió a lo que algunos temíamos con bastante desasosiego, la palabra DEMOCRACIA y su equívoca concepción. El abrir de nuevo las puertas del estado con el fariseo pretexto del perdón a los enemigos de España.

Partidos que en la actualidad están convirtiendo una sociedad en la sombra de lo que fuimos. Comunistas, socialistas, terroristas y golpistas controlan las riendas de un desastre antes llamado España y que es lo más parecido a una casa de putas en la que manda simple y llanamente la suma y la cifra, la fría y terrible estadística.

Qué razón tenían Borges y José Antonio.

Alejandro Descalzo ( El Correo de España )