DÉMOSLES MATARILE

Los partidos políticos son hienas. Las manadas de la derecha, compuestas de  pijos insignificantes revestidos de la frivolidad de los que han viajado mucho sin llegar a ninguna parte, y las de la izquierda integradas por esa raza de pedantes decadentes que ha rentabilizado la codicia del oro en sus ficciones ideológicas y en sus modelos antiheróicos. Todos ellos creen sólo en su propia propaganda.

Ninguno en la ética del patriotismo. Todos ellos son la encarnación de lo que el héroe ateniense Temístocles dijo hace 2.500 años: “La democracia tiene una desventaja, hay que lidiar con la opinión de los idiotas expresada a viva voz”. Él salvó a Grecia en Salamina ¿Salvaremos nosotros a España de las hienas de la política en la posguerra del Coronavirus, cuando los temístocles de la Sanidad y del Ejército, de las Fuerzas de Seguridad y del Pueblo hayan derrotado a la pandemia?

Temístocles salvó a Grecia del virus persa, pero no de la epidemia de idiotas de la democracia, quienes, con el peso de su escasa valía, consiguieron que los griegos prefirieran morir separados a vivir juntos, tal y como predican 2.500 años después los demócratas separatistas catalanes y vascos ante la presencia de los soldados de España en aquellas provincias, a las que han acudido a salvarles la vida: “Antes muertos que españoles”.

Mucho me temo que nos ocurra lo mismo, a no ser que hagamos de Nietzsche nuestro cirujano de hierro y nuestro médico de cabecera en la posguerra del Coronavirus, y aprendamos de él que la enfermedad capaz de crear cosas inmortales ya no es enfermedad, es fuerza.

La fuerza que nos impida volver a dejarnos engañar con la lógica constitucional de las hienas de la política. La fuerza que como humo al viento deshará nuestra fatiga. La fuerza categórica de los irrevocable contra las hienas que expolian nuestra Patria, que saquean nuestro futuro y que planchan las arrugas de sus balances con las mentiras democráticas con las que nos tienen confinados en sus corrales políticos.

Démosles el matarile que merecen: la desafección y el desprecio, a ellos y a su Sistema, a sus partidos y a su democracia falsaria. De lo contrario tendremos que volver a lidiar con la opinión de los idiotas.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor