Complejo de Inferioridad

piquet

El mundo de los que se creen triunfadores está lleno de acomplejados que jamás fueron capaces de asumir su condición de segundones.

Esta tesis la desarrolló brillantemente el medico y psicoterapeuta austriaco, Alfred Adler, que inicialmente colaboró con Sigmund Freud y del que no tardó en separarse por divergencias sobre algunos aspectos sobre la teoría del Psicoanálisis.

Por simplificar las diferencias – y que me perdonen los expertos en psicología – Freud sostenía que el motor que mueve la voluntad del hombre es el impulso sexual mientras que Adler decía que era el miedo al fracaso o el complejo de inferioridad el que condiciona la voluntad de los hombres.

El síndrome de superioridad es una consecuencia de un previo complejo de inferioridad mal resuelto. Quien no siente la inferioridad no necesita exhibir su superioridad porque quien es claramente superior, es así percibido por los demás.

Disculpen si hoy he dedicad las primeras líneas de este artículo a teorizar sobre los listos sin complejos y los segundones acomplejados, pero se me ha ocurrido que en una sociedad, como la nuestra, en la que algunos personajes dedican más tiempo a presumir de méritos que aun no han alcanzado que a trabajar por lograrlos, no está de más bajarle los humos, con un baño de realidad.

Estamos rodeados de fracasados, que exhiben triunfos inexistentes, que necesitan desmerecer al rival para que a los demás les quede la sensación de que los singulares son ellos, aunque en el fondo son unos dependientes de aquellos a los que critican.

Entiendo perfectamente esa conducta porque todos necesitamos un cierto reconocimiento de nuestros méritos, y eso resulta muy difícil en una sociedad tan competitiva como la nuestra en la que lo importante no es que logres éxitos sino que los demás lo sepan, te lo reconozcan y tengan la paciencia de aguantarte cuando se lo cuentas.

Hace dos días comí en Don Tadeo con un grupo de gente que, no solo hablaba todo el tiempo de sí mismos sino que lo hacían simultáneamente, y me parece que la próxima vez, o me garantiza que hay un turno de palabra o les doy mi correo para que me escriban sus logros y me ahorro los cincuenta euros de la comida.

Por cierto ,y a propósito de complejos, si alguno de ustedes tiene el correo electrónico de Piqué ( el central del Barça que está casado con una cantante mejicana que es mucho más famosa que él) que le mande este artículo porque tal vez entienda la tesis de Alfred Adler. ( Diego Armario )

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