EL SÍMBOLO Y EL FRAUDE

rafasimbolo

EL SÍMBOLO Y EL FRAUDE

Los cara tristes y pichas flojas de  Puigdemont and Company, muy  dados a  hablar en inglés aunque en el fondo son unos payeses bastante paletos, le hicieron ayer una putada  a Pep Guardiola.

Me apresuro a pedir perdón por este lenguaje propio de un camionero español pero cuando me indigno con una injusticia no puedo evitar que me salga la vena carpetovetónica.

No hay derecho que a un personaje ejemplar, deportista de élite y entrenador de éxito, que añade a su curriculum el mérito de haber tenido que jugar en numerosas competiciones internacionales, muy a pesar suyo, con la selección de futbol de un estado opresor, y además no tuvo más remedio que aceptar las primas que cobró por los triunfos con La Roja , le programen su estreno como mamporrero del separatismo el mismo día que otro deportistas de los países catalanes gana su décimo Roland Garros.

Si Rafa Nadal  ayer hubiese perdido por el mismo resultado con el que hizo que desapareciera de la pista al suizo Stan Wawrinka la cosa habría sido distinta, pero un triunfo tan singular del tenista mallorquín que además de proclamar que se siente orgulloso de ser español y del Real Madrid declara todos sus ingresos a la Hacienda de este país y nunca pone cara de avinagrado ni de víctima… jode mucho en un día como el de ayer.

Pep Guardiola se merecía otro trato por parte de los  tristes herederos de Jordi Pujol pero, como decía el del chiste, “entre ponte bien y estáte quieta se la metieron doblada” el único día que se habían agotado las existencias de vaselina en el ámbito de ciencia ficción en el que viven los herederos de los comisionistas del tres por ciento.

El disgusto se le notaba en la cara porque en el acto de ayer no parecíamuy feliz , aunque tiene la ventaja de poder seguir viviendo y cotizando lejos de Cataluña porque, aunque mucha gente crea lo contrario, no todos los nacionalistas son tontos.

Siempre he dicho que la ironía es un arte diletante, inestable y que nunca garantiza la comprensión del mensaje que con esa fórmula se quiere transmitir, y tal vez hoy he cometido el error de dármelas de listo. Lo siento.

 Con el único con el que no pretendo que la gente interprete lo que quiero decir es con Rafa Nadal que a estas horas debe estar  en Manacor  haciendo algo tan importante como disfrutar de los suyos sin darle demasiada importancia a lo que consiguió ayer en París, porque ya tendrá tiempo de intentar ganar otro trofeo dentro de unas semanas.

Eso es lo que tiene de bueno la buena gente como Rafa Nadal, que se mueven con naturalidad en el ámbito de la excelencia.

Diego Armario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*