Sospechas Olímpicas

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Sospechas Olímpicas.

Estos días los Juegos Olímpicos de Rio ofrecen la imagen de la limpieza del deporte… hasta que se demuestre lo contrario, porque los valores que se proclaman solo son ciertos en los casos de los deportistas que no hacen trampa y compiten con la honorabilidad de quienes entienden que obtener una medalla o un diploma es solo un premio que merecen los que juegan limpio.

Por lo general los deportistas son honestos, aunque no todos, porque los que se dopan o hacen algún otro tipo de marrullería, aunque ganen una medalla jamás serán unos campeones, como ha ocurrido con tantos atletas de los antiguamente llamados ” países del Este”, que se dopaban por sistema.

Los gobiernos de sus países entendían el deporte como una propaganda política y había que ganar para hacer más grande la imagen de unos regímenes corruptos y dictatoriales. Algún retazo de aquella política deshonesta perdura y Rusia estaba vetada en estos juegos por su sistemática política de dopar a sus atletas aunque … al final todo se ha arreglado y han podido participar con gran desprecio a las normas y a los hombres y mujeres honestas que jamás jugaron con ventaja.

Es una pena que tantas chicas y jóvenes deportistas tengan que competir con algunos tramposos.

De todas formas, la culpa una vez más es de la política, que rara vez es limpia, por eso me atrevo a afirmar, con intención de provocar, que el espíritu olímpico es un bluff y los Juegos, que bajo esa marca se celebran cada cuatro años, hace mucho tiempo que dejaron de merecen el calificativo de limpios. Simplemente son un gran negocio envuelto en sospechas fundadas de corrupción que manejan y disfrutan los popes del deporte mundial, en cada una de sus disciplinas y federaciones.

Ese comportamiento irregular viene de lejos, y uno de los casos más vergonzantes lo protagonizó el propio Barón de Cubertin que, cuando estaba retirado y empobrecido, se prestó a hacer una declaración pública ponderando la limpieza y el respeto a los derechos humanos del régimen nazi, para acallar las voces de quienes pedían que se le retirase a la ciudad de Berlin la celebración de esos juegos en una Alemania que por entonces perseguía, deportaba y gaseaba a ciudadanos judíos.

El deporte es algo digno, serio, duro, a veces heroico y casi siempre respetable, y cuando digo todo esto me refiero a los atletas, no a los dirigentes deportivos que a veces venden y cobran concesiones de sedes para campeonatos o incluso hay sospecha de que han amañado algún resultado.

El mismo caso de Brasil, país en el que en un año se le han concedido la celebración de un mundial de fútbol y unas olimpiadas está bajo sospecha.

Ser dirigente deportivo es un chollo, por eso se eternizan en sus cargos y matarían por no perder ese puesto.
No hace falta que nos vayamos muy lejos para analizar algún caso sobre el que existen sobradas sospechas de corrupción. España está en el punto de mira.

Diego Armario

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