DEPRISA, DEPRISA

El Gobierno de los cuatro vicepresidentes y los veintitantos ministros no va a tener ni que darse prisa en rebajar el castigo penal para los delitos de sedición porque lo de la salida de la «banda del lazo» a la calle va a la carrera. Si el otro día era Jordi Cuixart quien veía aliviado su régimen penitenciario, desde ayer es Carme Forcadell, la expresidenta del Parlament, la que tiene permiso para salir de la cárcel para «cuidar a su madre y hacer voluntariado».

Tres días a la semana y nueve horas al día. También a la sediciosa Bassa se le ha aplicado el artículo 102 del reglamento penitenciario para, teóricamente, cuidar a un allegado.

En la parrilla de salida están otros tres condenados. Y pronto irá el resto a la puerta. Así las cosas, como se dilate la «mesa negociación» de Sánchez no es de extrañar que allí tenga silla alguno de los condenados cuando salga de «voluntariado».

No es imposible si tenemos en cuenta la manga ancha de las autoridades penitenciarias de la Generalitat con la «banda del lazo», que está batiendo todos los récords de beneficios penitenciarios y otras mercedes a estos delincuentes entre rejas. Cada vez es más constatable el inmenso error de ceder a la Generalitat las competencias penitenciarias, esas que ahora reclama el Gobierno vasco con más de 300 etarras aún cumpliendo sus condenas. Da miedo.

Sánchez se está dando mucha prisa en contentar a los separatistas que le han llevado a La Moncloa. En unos días vence el plazo para recurrir la declaración del Parlament reprobando al Rey. La segunda, que el separatismo es un martillo pilón y ya hizo una en 2018, anulada por el TC.

En esta ocasión, casi tres meses después de la afrenta, el Gobierno no lo ha hecho, pues quizá eso también entraba en la letra oculta del pacto alcanzado con ERC para que Sánchez duerma en La Moncloa. La lectura del documento real, de aquello que de verdad Sánchez ha firmado, debe ser estremecedora e indicativa de hasta dónde puede llegar un hombre con tal de no bajarse del Falcon.

Todo va, decimos, a la carrera, al menos la microscópica parte que ha salido a la luz de esa indecente negociación con las costuras de España.

Ayer, Podemos, es decir parte del Gobierno de España, aseguraba que la «banda del lazo» podrá beneficiarse antes de que termine el año de la sedición convertida en agua de borrajas y que habrá referéndum sí o sí. Deprisa, deprisa… pero solo de un lado. El de los delincuentes.

Álvaro Martínez ( ABC )