DERROTADOS, AUNQUE NO LO SABEN

Los independentistas catalanes están derrotados, pero no lo saben. Todos los perdedores a lo largo de la Historia, desde los tiempos de la Grecia clásica, resisten un periodo cegados en la obcecación de que todavía van ganando la contienda.

La mayor evidencia de su fracaso es la violencia que emplean. Han perdido la guerra, pero siguen en la batalla. Aún nos esperan meses de furia. El apoyo a la independencia baja, lentamente, pero va mermando. Las empresas se fueron. Su economía se resiente.

El Estado, con todas sus grietas y complejos, les ha hecho frente. La imagen de la revolución de la sonrisa ha sido desenmascarada. Por supuesto que nada de lo anterior exime ni disculpa a ningún responsable, interno o externo, de la gran astracanada salvaje que los independentistas catalanes están protagonizando ante la náusea general de los demócratas.

La violencia siempre va contra cualquier argumento. La razón está del lado constitucionalista. Los caciques catalanes del presente son herederos de todos aquellos que llevaron a esa tierra al desastre. Están de nuevo en ello. Derrotados, aunque pirómanos.

El Astrolabio ( ABC )