ADEFESIOS, CONCUBINAS Y CHICAS DE SERVICIO.
Si en algún ámbito de nuestra actual sociedad, el tumor del machismo está enraizado con más saña, es en ese patio de Monipodio que son los partidos políticos…Los unos y los otros.
En algunos, es simplemente el concubinato el que hace posible la presencia de la mujer en puestos de mayor o menor relevancia…Siempre de rango secundario y totalmente “sometida al varón” por lazos degradantes…¡Pongamos que hablo de….! (al gusto del lector).
En otros, la “fealdad” es identitaria; pero no sólo la física que eso sería lo de menos y que posiblemente no tenga otra motivación que no sea la de “apagarlas” para que brille más la esperpéntica apariencia “luminosa” del líder; si no que sobre todo, ha de ir acompañada de desabrido gesto, de estúpida prepotencia y de lo que en general podíamos definir como “mala foyá”, para que así la femenil figura se convierta en esperpento…¡Pongamos que hablo…! ¿del Consejo de Ministros?
Y en la otra banda, sistemáticamente la mujer es relegada a las tareas “domésticas”…A cumplir las funciones de “chicas de servicio”…¡Monas, eso si!…De apariencia aparente…Que den bien en el entorno en que se las exhibe que para eso están allí colocadas….Pero discretas, silenciosas y sumisas.
¡Y ay de aquella que se vuelva criada respondona!…Las puertas del averno se abrirán de par en par para las osadas y deben saber lo que según Dante estaba escrito sobre la puerta del infierno:
¡LA QUE AQUÍ ENTRE ABANDONE TODA ESPERANZA!…(Aguirre y las demás).
Agustín Muro