MIRADAS IMPÚDICAS.
-Por una vez y sin que sirva de precedente, voy a estar de acuerdo con la jefecilla del Ministerio de “MELASOPLA” (Igual me da)…¡Es intolerable que te conviertan en un cacho carne a base de miradas impúdicas, tus propias compañeras de trabajo!
-Y lo digo desde la experiencia propia por haber sido con frecuencia víctimas de tales reprobables comportamientos…¡Les cuento!
-Yo, modestamente lo digo, en mis tiempos estaba bastante potable…¡Muy potable, ojo! y aunque con mis vaqueros ajustaos y mis botas de cuero, parecía “Coyote Dax”, el cantante country ese de “no rompas más, mi pobre corazón”, entre las más pudorosas de mis compañeras del instituto, parece que despertaba algunos impúdicos y secretos deseos.
-¡Ya ven!…Al principio me hacía sentir chulito, pero cuando pillaban confianza, la cosa llegaba a ser francamente incómoda…Sobre todos cuando las muy salidas, se agrupaban a los pies de la escalera del insti, para recrearse viéndome el culo mientras subía…¡Y además, me jaleaban!
-¡Que si! que para algunos zafios esto puede ser gratificante; pero no para mi sensible espíritu…
-Sobre todo teniendo en cuenta que las que se agrupaban para ver la exhibición, eran las feas y petardas, mientras que la macizorra de dibujo, nunca se colocó allí ya que ella subía por la otra escalera para deleite de los tíos ubicados en el rellano correspondiente.
-¡Ya ven ustedes!…si eres feo acosas…¡Si no, pues no!
-¡Vamos eso creo yo!
Agustín Muro