MI AMIGO ADAM
-Adam era y espero que siga siendo, un senegalés que se dedicaba a la venta de artículos de artesanía africana, en una paraeta que ponía los fines de semana en la Avenida del Oeste, de Valencia.
-Hace de esto veinte años o más y como a la Mary le encantaba el “arte africano” nos hicimos clientes habituales y luego amigos…Pero amigos de verdad…Con frecuencia nos acercábamos a un pequeño almacén donde guardaba sus mercancías y en ocasiones, o bien tomábamos algo en un baretos cercano o incluso, nos invitaba a su casa de Alboraya.
-Con el tiempo la amistad cuajó; la Mary hizo buenas migas con la mujer de Adam y a la postre en más de unja ocasión, vinieron a casa a comer y a pasar el día.
-Intimamos sin más. El era musulmán practicante y respetuoso, pero nunca hizo mención alguna a temas ni posturas radicales…Decía que había venido aquí a ganarse la vida y aunque nunca fue muy explícito con su intimidad, si que en alguna ocasión, nos habló de su “otra familia”; allá en Senegal a la que mandaba dinero para el mantenimiento y educación de otros hijos.
-Nunca mostró indicio alguno de racismo o rechazo hacia nosotros y la Mary y yo tampoco hacia ellos…¿Cómo íbamos a hacerlo si éramos buenos amigos?
-La última vez que coincidimos los cuatro, fue en un mercadillo veraniego que se montaba en el paseo del Puerto de Sagunto…¡Luego nada!…Ni lo volví a encontrar, ni me llamó por teléfono para decirme que “había recibido material” para que fuéramos a ver si nos gustaba algo antes de que lo sacara a la venta.
-Desapareció y hoy al ver lo de Madrid, me ha venido a la memoria el recuerdo de mi amigo Adam…¡Que cosas!…¿No?
Agustin Muro