¡CON DOS COJONES Y UNA ESCOPETA!
-Si usted se acerca a la casa un político, tropecientos mil guardia civiles le impiden el paso aunque vaya de paseo…No te digo ya, si a las tres de la madrugada a usted se le ocurre saltar la valla del casoplón amparado en la nocturnidad.
-Ahora bien, si usted es una persona mayor que está en su casa y un delincuente le asalta y para defender su vida y hacienda, pilla el escopeto y le descerraja un tiro; a usted lo detienen, lo acusan de lo que sea y lo encierran a la espera de “la justa condena”.
-Y si usted se le ocurre preguntar al juez el por qué actúa de ese modo, lo más seguro es que le digan que la Ley es así y que “él no hace más que aplicar la Ley”.
-¡Miren ustedes…no voy a decir que la Ley es una mierda!…Eso ya lo sabemos y padecemos; lo que si le voy a decir al juez que así actúa es que está haciendo lo mismo que hacen los jueces en las dictaduras…Lo mismo que hacían los jueces en la Alemania nazi; lo que hacen en Cuba o en Venezuela…Condenar al “reo” a la indefensión.
-Otro si le digo a susodicho juez que carece de todo tipo de ética personal y profesional, plegándose a los mandatos de una norma inicua que deja indefenso al ciudadano honrado, frente a un facineroso que arrebata vidas y haciendas.
-Una Ley que no protege al ciudadano decente, es una Ley bárbara; unos políticos que permiten tal discriminación son simplemente unos hijos de puta y los jueces que la aplican de semejante modo, son cómplices necesarios de esa barbarie, de esa iniquidad y no merecen vestir toga.
Agustín Muro