LOS COHONES SON PARA LAS OCASIONES
-Cuando una persona representa a su país, por las circunstancias que sean y donde sea, adquiere un compromiso que debe ser superior sobremanera a los meros intereses personales. Modestamente lo se por experiencia.
-Uno se convierte en algo más que un simple “funcionario” para pasar a ser una “referencia”. No te representas a ti mismo; has de ser un espejo donde el “mundo” perciba una imagen digna de tu país, de su manera de ser y de su cultura.
-Y si no lo haces así eres indigno del papel que te ha sido asignado…Eres un simple mercenario interesado y cobarde.
-Ver el ejemplo del cesado embajador de España en Abgánistan y compararlo con el de Presidente de Gobierno, es un contrapunto que define lo digno de lo indigno.
-El embajador Ferrán, incluso cesado, le ha echado güevos al asunto porque los tiene y los ha empleado para cumplir su cometido hasta las últimas consecuencias.
-El Presidente Sánchez no; no le ha echado ni güevos ni dignidad porque carece de ambas cosas.
-Ambos son referencia: el embajador es el capitán que abandona el barco el último, cuando toda la marinería está a salvo aún a riesgo de perecer y el presidente, lo es de la rata que huye del naufragio el primero quitándose de en medio en zapatillas de andar por casa.
-Y ambos son España…¡Aunque de un modo muy diferente!
Agustín Muro