COSTUMBRES ANCESTRALES.
-He leído por ahí, en una revista de divulgación científico histórica que en las islas del archipiélago de las Mon´dongas, en el Pacífico Sur y volcánicas a más no poder; los indígenas que estaban hasta los penachos del moño de las erupciones de volcán de la diosa “Coño que arde”, si a los pocos días de la erupción, esta no cesaba, pillaban al cacique de la tribu más cercana al episodio eruptivo, lo dejaban en pelotas y lo ataban a un piedro por donde discurría la colada, a modo de sacrificio que calmara los ardores de la diosa.
-No hay noticias de que los sacrificios consiguieran calmar a las fuerzas de la naturaleza, pero según informa un arriesgado viajero que interrogó a los nativos sobre lo que en principio parecía un hábito poco efectivo, estos le contestaron:
-¡No!…si pa calmar a la diosa no parece que surja efecto, pero…¿usted sabe lo a gusto que nos quedamos sacrificando al cacique?
-Yo no quiera dar ideas a los palmeros, pero según tengo entendido el Pedrolas está por allí de postureo…
-¿Serían ustedes tan amables al menos de darle un susto?…
-¡El personal normalito se lo agradecería de cojones!.
Agustín Muro