EL BURRO DE ATILA (1)
-La gente habla del caballo…¡si, ese que “por donde pisaba no volvía a crecer la hierba” y aunque está claro que es una metáfora ,el caballo más conocido existió y se llamaba “Schuster”…Aunque como es lógico hubo más de uno.
-Pero hay que decir que el verdadero peligro para la hierba paradójicamente y a la postre, no vino de los caballos del huno; el auténtico riesgo venía de su burro…¡Si Atila tenía un burro!…
-Bueno tenía una recua muy grande ya que habitualmente no se desplazaba siempre a caballo. Para el tránsito diario utilizaba un enorme carretón que de tan grande era, precisaba al menos de 176 acémilas que tiraran de él, o si no, no podía iniciar la marcha.
-En una de sus batallas, aunque salió vencedor, sus enemigos arteramente le robaron un sustancioso número de semovientes quedando estos reducidos a la exigua cantidad de 120. A todas luces insuficientes para tirar del carro.
-Desesperado Atila por la inmovilidad a la que se veía reducido, buscó más animales de tiro y al no encontrarlos en su entorno, hubo de buscarlos en pastos alejados donde los dichos estaban asilvestrados, eran montaraces y de difícil manejo y altísimo coste de mantenimiento.
-Al final consiguió reunir un número justo y escaso de borricos para iniciar sus correrías por difíciles parajes bordeados de traicioneros precipicios.
-Con todas estas dificultades y para nada fiado del carácter imprevisible de los onagros cazados a lazo, dio principio a su arriesgada aventura, inquieto e insomne ya que según manifestó públicamente, dada la situación le resultaba imposible conciliar el sueño.
– Bueno, la historia sigue, pero os lo cuento otro día que si hago esto muy largo, la mayoría ni empezáis a leer la epopeya ruciesca…¡Que sois mu gandules!
Agustin Muro