EL FOLLONERISMO
-Un día en la tele salió un actor haciendo este papel…”el follonero”.
-Alguien escribía el guión y luego el mencionado lo interpretaba sin más…Si acaso había algo original, habríamos de adjudicarlo al guionista…El otro, interpretaba peor o mejor y ¡santas pascuas!…Luego trató de aprovechar el tirón y por ahí anda sin poder salir del personaje.
-Y lo cito como ejemplo, no para criticar su labor televisiva que a mí me la suda toa…Como ejemplo de lo que siendo una tontá en pantalla, se puede llegar a convertir en un paradigma de la simpleza política.
-Si cambiamos de actuante mediocre; si escribimos un “guión” partidista en vez de televisivo, tendremos a Podemos creado y al Iglesias interpretando el papel…¡Na má, pero na menos!
¡Tendremos al follonero en el Congreso! que también puede llegar a convertirse en un plató donde se interpretan guiones varios y donde este individuo pudo llegar a adquirir cierta relevancia, por la necesidad del mal guión que el “autor” Sánchez había escrito.
-Luego el “programa” no funcionó en cuota de pantalla y hubo que defenestrar al follonero y mandarlo a un programa de la tele autonómica.
-Y por ahí anda haciendo su papel ya que pa más no sirve y aun así, se le augura un negro futuro…¿Y luego que?
-¡Pos na!…Intentará seguir en su devaluado papel…haciendo de follonero hasta que la gente se canse de su cansino ruido; de sus destemplados cabreos y poco a poco, caerá en el olvido para en todo caso, interpretar algún anunciejo de esos en los que sale un tipo, publicitando mal y a deshora, algún producto cutre en la Tienda en casa.
-¡Cosas de la vida, de la tele y del follonerismo casposo!
Agustin Muro