DESDRAMATIZAR

La actualidad es caótica, y en los periódicos tendemos a ordenarla. Ayer fue una jornada de esas en las que las redacciones van de sobresalto en sobresalto. En realidad, llevamos una temporada en que no hay día sin su afán ni sin noticia de relumbrón. Los países con democracias normales tienden a ser aburridos.

El nuestro resulta divertido en exceso. El miércoles comenzó con Màxim Huerta como ministro con antecedentes por fraude fiscal y concluyó con José Guirao en su cartera de Cultura. Por el medio, Lopetegui fue destituido como seleccionador y Urdangarin ya sabe que irá a la cárcel antes de cinco días. ¿Alguien da más? Es así la trepidante actualidad de una sociedad marcada por la velocidad.

Aprendamos, de todos modos, a desdramatizar. Ese sentido trágico de la vida, tan español, deberíamos erradicarlo de nuestra cotidianidad. Nada trascendente ocurrió ayer. En la duda, libertad. Y ayer buena parte de España quedó instalada en la perplejidad.

Las penas y vacilaciones de hoy, desde lejos y con el paso del tiempo, ni tristezas son. Veamos qué nos trae el nuevo día.

El Astrolabio ( ABC )