DESEOS Y ABOLICIONES

Agosto en el BOE estaba reservado para sacar plazas de universidad de corte endogámico, resto franquista vigente y algún contrato que se beneficiara de las vacaciones de los periodistas económicos pero, con Sánchez en Moncloa, el boletín casi es thriller. Un día publica un real decreto que da poderes para designar como víctima de violencia de género a los servicios municipales y otro para sacar del Valle de los Caídos a los no caídos en la Guerra Civil, señalando a los huesecillos de Franco y, sin querer, a los de los frailes allí enterrados que, aunque católicos y hombres, fueron personas.

Este Gobierno reparte carnés de dignidad, de víctimas y de trabajadoras y decide negarles los tres a las prostitutas, que colaron en el BOE su inscripción como sindicato. Aprovechó Sánchez para anunciar que abolirá la prostitución, a la que siempre ven femenina: los chaperos no existen, ni tampoco las saunas gais del pasado del suegro presidencial. Sánchez es coherente: prefiere actuar en un universo paranormal donde se gana una guerra perdida hace 80 años y negar la realidad tozuda que canta Sabina sobre las Magdalenas.

Los indicadores económicos parecen vaticinar, sin embargo, que llegará un día en que se tenga que tragar la pastilla roja, terminología Matrix para poner los pies en el suelo. La economía podría beneficiarse de legalizar prostitución y cannabis y los liberales de Ciudadanos no se atreven a proponerlo, aunque Albert Rivera ganó torneos universitarios debatiendo a favor de que la prostituta de lujo del quinto pagara a Hacienda como la abogada del primero. Regularizar la profesión permitiría llevar a los pisos a las que ahora están en tanga en rotondas. A ver si esto no acaba en una censura que liquide el sorteo del papel de puta en Amanece que no es poco, película de culto laico.

Pasa agosto. Amanece, que no es poco, pero quieren cambiar la hora en la que sale el sol en el BOE. Todo, menos publicar la convocatoria de elecciones que, según Carmen Calvo, no convienen a “los ciudadanos y ciudadanas”. Despotismo iletrado pero de izquierda feminista, siempre legitimada para saber de nuestros deseos y abolirlos. Carnales, de consumo e incluso electorales.

Berta González De Vega ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor