DESIGUALDAD

La luz cegadora del problema catalán nos distrae de lo verdaderamente importante. La embestida de los independentistas es lo urgente, pero seguir avanzando en el proyecto común de convivencia de todos los españoles es lo trascendente. Por eso conviene saludar el acuerdo firmado ayer entre patronal, sindicatos y Gobierno para mejorar las condiciones salariales mínimas.

No todo son malas noticias, aunque las buenas se intente despreciarlas como propaganda. El pacto es positivo por cuanto atañe a un problema que urge combatir con algo más que una declaración de intenciones: la desigualdad. La falla más grave de la sociedad europea es el abismo que se abre entre ricos y pobres, y no parece que las propuestas socialdemócratas vayan a cerrarlo.

A lo largo de la Historia, los conflictos sociales se resolvieron con transferencias de riqueza de los que tienen más a los que menos. Concentrar el capital es mal negocio para todos. La desigualdad existirá siempre, pero hay muchas formas de paliar sus efectos, y no siempre son las paternalistas. La libertad es el territorio más fecundo. No pongamos límites a la libre, sana y legal iniciativa.

El Astrolabio ( ABC )