DESLEALTAD

Este secuestro que sufre la opinión pública española por parte de todo el disparate catalán, junto con el saqueo milimetrado pero constante del nacionalismo vasco, merecerían una carcajada, si no fuese porque entre chiste y chiste vamos saltando líneas rojas muy difíciles de reconducir en los próximos años.

Sánchez, en su pulsión por gobernar a cualquier precio, ha hipotecado el futuro de los españoles, además de cargarse el principio de igualdad entre ciudadanos.

Le niega el pan y la sal a Murcia o Andalucía, mientras regala 4.000 millones a Cataluña y entrega la Seguridad Social al País Vasco.

A ver cómo costean las pensiones los vascos dentro de diez años, cuando es la región más envejecida de una España de por sí muy longeva. Lógicamente, lo pagaremos el resto.

Los «progresistas» del socialcomunismo ya han diferenciado entre ciudadanos de primera y de segunda. A estos últimos, les enviarán la basura vascongada. El colmo.

Eso sí, mientras tanta deslealtad se hace realidad, van los de León y no quieren saber nada con los de Valladolid.

El Astrolabio ( ABC )