DESMESURA

Esta queja u observación estaba escrita el sábado pasado y no por falta de coraje, sino más bien por sentido de la oportunidad, tan relevante en el periodismo, preferí dejarla para hoy. Lo que escribí el sábado y mantengo hoy es que Rubalcaba merecía una despedida acorde con sus méritos, pero no que se intentasen instrumentalizar partidistamente sus exequias.

Ciertos excesos e hipérboles deberían movernos a la reflexión. Prácticamente se le ha dado al valioso dirigente socialista un tratamiento de jefe de Estado, con una cobertura mediática casi constante y monotemática en la televisión pública. Manuel Fraga, Pérez-Llorca, Peces-Barba o el propio Calvo-Sotelo, tan servidores a España como el finado, se fueron en comparación casi por la puerta de atrás. España da un trato excelente a los muertos, pero ya hemos comprobado que a unos mejor que a otros.

Se ha utilizado a Rubalcaba para exaltar las políticas del PSOE. En realidad, Alfredo Pérez Rubalcaba no se merecía que el actual PSOE lo convirtiese en una figura solo de parte, porque él trabajó por toda España. El mejor homenaje al finado será incorporar a sus albaceas políticos al proyecto de sanchismo, a ver si ayudan a mejorarlo.

El Astrolabio ( ABC )