DESMONTAR LA TIMBA

La aparición de VOX en las instituciones del Estado está contribuyendo a que las cosas se estén haciendo con buen criterio y revestidas de grandes dosis de sentido común; y desde luego, sin el menor temor a lo que pueda hacer -pensar, para eso no tienen la cabeza- la extrema izquierda (PSOE, Podemos y su mamporrero solamente político, me imagino-, IU).

Se está viendo en los ayuntamientos, como en el de Madrid, que ha sacado una ley para echar el cierre económico a chiringuitos, montados por el rojerío, sin otro fin que el de recibir y gastar sin ninguna prestación al municipio de jugosas subvenciones, porque siempre queda algo entre las uñas de quienes las conceden.

Por fin parece que ha llegado alguien, VOX, que siente y quiere hacer que se imponga total respeto por los caudales del Erario Público, al que contribuimos todos los españoles con nuestros euros honradamente ganados y, también todos los españoles deberíamos estar enterados de en qué se gasta cada uno de esos euros. Ha de llegar el día que alguien se tome el saludable trabajo de sujetarles fuertemente las manos a estos políticos trileros y ponga ante los ojos de la Justicia sus trampas, y se les desmonte la timba.

A este tipo de actuaciones hay quienes se oponen, como lo suele hacer Antonio Papell, con la colaboración de los medios audiovisuales donde ejercen como tertulianos de manera falsaria y cerril, aduciendo, para deslegitimar aquello que ha sido aceptado por mayoría que propusieron los concejales, acusándoles públicamente, de estar incivilizados. VOX, acusándoles, a ellos, al resto de la militancia y los votantes, entre los que me cuento, de «fachas» -lo que podría ser considerado como delito de odio- e incivilizados porque, según él, «tratan de limitar los derechos LGTBI, pretenden cortar las políticas humanitarias de atención a la inmigración, ven con desagrado las políticas de género en defensa de la mujer y de su integración en plena igualdad, etc.,».

La equivocación en la que se cae con tozuda insistencia por todas y todos es creer que por haber alcanzado un doctorado universitario, se está a salvo de gozar en paralelo de un alto grado de imbecilidad. Imbecilidad que hay muchos que no esconden, o se les escapa cuando abren la boca, como cuando Antonio Papel filosofa sobre: «las derechas han ganado a las izquierdas en la comunidad y en el Ayuntamiento de Madrid… Que las formaciones democráticas acepten participar en este contraste con VOX resulta lavado y homologado como si se tratara de una formación política convencional».

No creo que los dirigentes de VOX esté buscando la homologación con las fuerzas convencionales, como tampoco creo que VOX necesite ser lavado, sino vacunado, para convivir con quienes crearon el GAL, organización criminal que salió pertrechada por la puerta principal del ministerio de interior.

También es de desear que la vacuna le ponga a salvo de los microbios y bacterias de FILESA, de los ERE de Andalucía, de las andanzas de Roldán, choriceador desde el cargo de Director General de la Guardia Civil, y veintiuna perlas que junto a otras menos sonoras, dan el largo del collar que adorna el pescuezo de las formaciones convencionales.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de Madrid )