La desvergüenza del Gobierno de Sánchez, tan alejado de ser el Gobierno que necesita España, no respeta, por no merecerle, ni siquiera el durísimo momento que se vive en totalidad del territorio nacional: polígonos industriales silenciados; empresas cerradas que certifican la ruina de muchísimos empresarios; cientos de miles de trabajadores y empleados a engordar la lista del paro, sin perspectiva alguna; obligaciones hipotecarias o crediticias sin poder ser cumplidas ponen en serio peligro cientos de miles de hogares; caída del consumo interno; cantidad de locales comerciales cerrados a perpetuidad que han entristecido las calles de grandes y pequeñas ciudades…

Desesperación general -haciendo un aparte, que dicen en mi pueblo, con los funcionarios, por haberles «tocado» el cuponazo del 0,9%- pero ellos van, y se suben el sueldo ¡olé tus  Criadillas, Sánchez.

El Gobierno, pobres criaturitas (quién sabe si hasta de ropa interior carecen) ellas y ellos: el Presidente, 82.978 euros; cuatro vicepresidencias: a razón de 77.911 euros; dieciocho misterios, a 73.221 euros por cabeza. Y, quien se podría tener como superministro plenipotenciario, don Iván Redondo, viene cobrando la insignificante cantidad de 126.124,30 insignificantes euros que, como los demás, no dan «pa na».

Por lo que ante la escualidez de sus nóminas, que a más de una de estas personas, si no a todas, no les permite llegar a fin de mes con la cuchara cargada, se han visto, colegiadamente, en la muy amarga necesidad de subirse el sueldo un 0,9%, con el fin de conseguir llevar el pan a sus hijos e hijas.

Pero ¡fuera bromas! La cosa es muy seria. Quizás  haya personas de ambos sexos capaces de tildar esa decisión gubernativa de cabronada -yo no, ojo; yo sigo creyendo en los «Reyes Magos», pongo pan en el balcón la noche del 5 de enero-, ya sabemos que existen en este país gentes malignas: nostálgicos franquistas; la extrema derecha, todos ellos, bien sabido, fascistas, que, mirando los ochocientos euros, el jornal mensual fruto de su diaria jornada laboral de 8 horas, cuando encuentran trabajo, que ya es “chorra”, puede que se les venga esa palabrota tan fea -¡cabronada!- a la boca y piensan, porque no son «la masa» que tanto sociatas como neo soviets quisieran, que los ochenta y tres mil euros que cobra Sánchez, más la próxima subida, que le sitúa por encima de los ochenta y cinco mil, mas gastos de representación y más dietas, teniendo en cuenta lo que esta siendo el resultado de su gestión, creen que el fiel retrato en números árabes, de lo que pudiera ser la gran cabronada la madre de todas las ¡cabronadas!

¿Lo dirían por esos sueldos…? ¿Será por los esqueléticos sueldos propios…? Pudiera ser porque a los españoles y españolas las necesidades insatisfechas y los derechos pisoteados les habrá vuelto un tanto exigentes.

Solamente quien crea una empresa industrial; un negocio comercial; consultorios de Arquitectura, de Derecho, etc., echándose a la espalda la gran responsabilidad de tener asalariados; de pechar con los enormes gastos de funcionamiento, proveedores de materia prima, las asfixiantes e infinitas cargas impositivas y las nada despreciables tasas municipales, es capaz en estos momentos de calibrar y encontrar el Real Diccionario de la Lengua Española -sección tacos- la adecuada palabra que denomine la decisión de subirse el sueldo este Gobierno.

En este gobierno socio-comunista “enzurraspao” de separatismo, de herederos del terror y tontos útiles ¡tan útiles en esta política!, no hay nadie que haya expuesto un solo euro propio en la creación de una empresa capaz de dar algún puesto de trabajo pues, en casi todos los casos, todos y todas son cachorros amamantados y una vez crecidos, “colocaos” por el socialismo y el comunismo.

Y solamente quienes trabajan por cuenta ajena saben lo que se ha de rendir para conseguir una tranquilidad económica -siempre amenazada-, tan en peligro en estos tiempos por culpa de nuestros políticos. Esos son los asalariados privilegiados -que no son tantos-; el resto de las personas que trabajan prefieren hacerlo sin ponerse a pensar más allá si será capaz de conseguir el milagro de poder comer…una o dos veces al día entre sueldo y sueldo.

En esta España sovietizada, sin que al Archiduque de Galapagar se le caiga la cara, esa cara tan dura que tiene, se ofrecen trabajos -y se cubren- remunerados a tres euros la hora.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )