EL DÍA DESPUÉS DEL DELIRIO

Cataluña tiene un problema grave que algunos aún no han ponderado adecuadamente y llegará un día que serán incapaces de gestionar .

Los que ayer y tantos otros días se manifestaron contra la decencia, el respeto a los vivos y a los muertos, y acreditaron su absoluta falta de empatía con la gente de bien, insultaron al Rey y despreciaron al resto de los españoles que habían ido a compartir su duelo por los muertos de todos, no están dispuestos a reconciliarse con el resto de los catalanes si un día llegasen a ser independientes .

Ese día comenzaría de verdad la segunda fase de su proyecto totalitario, en el que no tendrían cabida los ciudadanos tibios, los nacionalistas de derecha, los empresarios de corbata y camisa blanca que no hayan hecho su aportación económica a la causa, los funcionarios en cuyo currículum no aparezcan acciones de compromiso con el proceso,  los profesores bilingües y los periodistas que o hayan defendido la unidad de España o hayan osado a ser medianamente críticos con la doctrina oficial de un gobierno, hoy día sostenido por sus futuros verdugos.

No digamos nada de ese más de cincuenta por ciento de catalanes que según las encuestas no son independentistas y que se han significado en esa postura. Pasarían a formar parte de la casta de los parias y pagarían las consecuencias de su traición.

Pero…. que no se engañen los Puigdemont, los cristianos republicanos como Oriol Junqueras, los corruptos de la desaparecida CiU, y los cantamañanas ingenuos como Raúl Romeva, porque con ellos no contarán .

Les consideran la puta derecha encorbatada, aunque ahora disimulen y vayan con el cuello de la camisa abierto, pero son de los que se duchan y huelen bien,y ésa es una prueba irrefutable de la tibieza de su compromiso con la Cataluña que sus verdugos quieren.

Allí tendrán cabida y mando en plaza los primos de la CUP, sus aliados de Podemos y sus confluencias, los demócratas asociados a Otegui y a Bildu, que tienen el papo de hablar de la paz y el desarme, y por supuesto cuantos ciudadanos venidos de otros países de habla no hispana estén dispuestos a luchar por consolidar la causa de una nación independiente.

Sé que escribo sobre un escenario que es muy difícil que pueda darse porque un delirio como el de los independentistas catalanes no es previsible en un contexto europeo tal como el que existe hoy, pero lo que he descrito en las líneas precedentes no es producto de un calentón -¡ qué más quisiera yo! – sino de un análisis frío de la realidad política y sociológica en la que trabajan los grupos aludidos.

Sé que se ha utilizado hasta la saciedad la advertencia de Martín Niemöller, atribuida erróneamente a Bertolt Brecht, pero no está de más recordarla una vez más.

” Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos , y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí, pero para entonces no había nadie que dijera nada”.

Hasta para ir de copas hay que saber elegir a los acompañantes porque si uno se equivoca puede encontrarse con un borracho, faltón, agresivo  y peligroso.

Diego Armario