DÍAS DE PENITENCIA

No sabíamos lo que era hacer penitencia de verdad hasta que nos colocaron una campaña electoral en Semana Santa.

El penitente sufre y se arrepiente, arrastra consigo la culpa, se mortifica, que es una palabra preciosa, por cierto, y con su pena se siente liberado.

¿Debemos cargar los votantes con un peso semejante? Me temo que sí, compañeros electores, porque tenemos los políticos que nos merecemos, y por lo tanto son nuestra culpa, nuestra culpa, nuestra gran culpa, y lo que es aún peor, no está claro que el dolor que provocan sirva para expiar ningún pecado.

Así que prepararen la corona de espinas como la mujer de mirada azul de la foto, penitente de la hermandad de Los Gitanos de Ronda, este Domingo de Ramos.

Pablo Gil ( El Mundo )