DICTADURA DE VERANO

En sólo un mes, ha perpetrado Falconetti tal cantidad de fechorías liberticidas, solo o en compañía de sus secuaces separatistas y comunistas, que, de no mediar la modorra de agosto y de tener una oposición decente, estaría en marcha una moción de censura para salvar nuestra libertad, que en manos de esta patulea corre mortal peligro. Ignorante cuanto arrogante, la bachillera Lastra declaró contrario a la soberanía nacional al Senado, una de las dos cámaras que la representan, porque la nación votó lo que Echeminga llama “la mayoría espuria del PP”. Podían acudir a las urnas y ganarlo. Prefieren liquidarlo por decreto ley. O liquidar la Ley por decreto.

Siempre incumpliendo su palabra, el que dijo que la moción era una emergencia para convocar cuanto antes elecciones generales, ahora quiere esperar hasta que, según Carmen la de Cabra, consiga “la justicia social”, que básicamente consiste en desenterrar mensualmente a Franco, siempre, claro, por decreto ley. Ahora ya no es para cumplir la Ley de Venganza Histórica sino porque quiere hacer un cementerio civil. Sin tocar la cruz, que dice que “a él no me molesta”. A mí tampoco. Lo que me molesta es él.

También se ha cargado el techo de gasto y anuncia un montón de atracos fiscales,obedeciendo a Pablenin y su modelo venezolano, que, por cierto, se ha negado a llamar dictadura. En rigor, es un narco-matadero. Y como ha cogido el vicio con lo de Franco, también quiere exhumar el BOE, donde Valerio legalizó una asociación de prostitutas. No ha dimitido nadie, antes morir, por el “gol por toda la escuadra” que le han metido, según gimoteó la portera. Pero si quiere ilegalizar lo legalizado, debe llevarlo a las Cortes, no encargarlo al abogado del Estado.

Y lo que hace de este Gobierno algo intolerablemente golpista es la manipulación de la Justicia en favor del golpismo catalán, con guion de los bufetes de Garzón y Boye, a los que la ojiplática Delgado sirvió negando oficialmente el apoyo al juez Llarena. Lo hizo en los mismos términos del abogado de Puigdemont y Escolar, denunciado por estafa procesal tras manipular las palabras del juez. Días después, la desautorizó Falconetti. Aún no ha dimitido.

Un Gobierno de prestado, que depende de Torra, Urkullu, Iglesias y Otegi, sólo puede ser una zarrapastrosa tiranía. De verano, pero dictadura.

Federico Jiménez LoSantos

viñeta de Linda Galmor