Dimitir o no

Mariano Rajoy no dimite por varias razones. Una de ellas, porque no se siente responsable de la corrupción del pasado de su partido, protagonizada de manera principal por el entorno de sus enemigos internos. Cree, además, que lo único que ha hecho es gestionar un país con una crisis económica desconocida, que tuvo que vivir la transición en la Corona y hacer frente al mayor desafío a la unidad de España desde 1934.

El debate acerca de si debe dimitir o no trata de ocultar la responsabilidad de todos aquellos que han decidido, en una situación sin precedentes, aupar a la Presidencia a una persona que sólo ha hecho perder elecciones. Ahora bien, Rajoy tiene en su mano poner contra las cuerdas a Pedro Sánchez.

Si finalmente dimitiese hoy, antes de la votación de la moción de censura, abriría un periodo de casi tres meses –en la España de hoy, una eternidad– de Gobierno en funciones y de consultas y búsqueda de apoyos, que obligaría al candidato socialista a atender todas las peticiones hiperbólicas e ilegales de Podemos, independentistas catalanes y el taimado PNV. Tal vez sea un servicio más a España y al bien común: abortar el gobierno Frankenstein.

El Astrolabio ( ABC )