Hasta ahora he relatado episodios destacables en la historia de mi familia, y hoy, voy a meterme en un nuevo charco, en el de insensatez humana.

Dicen que la vida, por si acaso no aprendes con la primera lección, viene y te la repite otra vez.

Leyendo en redes sociales, lo que escriben mujeres devotas en la asistencia puntual el próximo día ocho de marzo, a las múltiples manifestaciones por toda España convocadas y permitidas desde un aforo (que nadie sabe como se va a controlar), de quinientas personas, hasta tres mil o más.

La cifra oficial de mujeres asesinadas por sus parejas durante el año 2020 es de cuarenta y cinco.

Y Ahora viene mi pregunta, ¿Cuántas personas salieron contagiadas y después murieron a raíz de las manifestaciones del año pasado, cifradas por el gobierno en 600.769?

Siendo muy muy optimistas, cifremos en un 10% de contagios, ósea 60.076 personas y siendo benévolos si calculamos un 1,5% de fallecimientos abrían muerto 901 personas, sin contar los contagios indirectos al volver a casa, que pueden haber sido muchísimos más.

¿Cuántas vidas de mujeres asesinadas por sus parejas se evitan en este tipo de manifestaciones?

¿A un descerebrado psicópata y asesino, al ver una muchedumbre en la calle, dejará de cometer su acto criminal? ¿A un violador se le quitará de la cabeza el hacer una agresión sexual, al ver a mujeres congregadas en una vía pública chillando en contra del hombre, (no sólo de los violadores), y, aunque así fuera, un acto de repulsa explicita contra los violadores, ¿evitaríamos una sola violación?

No las escucho en esas manifestaciones proponiendo la cadena perpetua como hace VOX, no, las veo pidiendo que se mantenga una ley que discrimina por sexos, (como si todos los hombres fuéramos maniacos homicidas, y todas las mujeres unas santas)

Las veo vomitando insultos contra todos los hombres, contra la familia tradicional, contra la Iglesia, blasfemias contra Dios y, a favor de matar libremente a sus hijos en su vientre (por que según ellas es su derecho, y es su cuerpo).

Las veo carentes y ausentes de feminidad, carentes de espíritu de superación y de orgullo, en muchos casos carentes de vergüenza, orinando encima de símbolos que ellas consideran del patriarcado, del heteropatriarcado opresor, del “machirulo”

Sabe mi mujer, que lleva conmigo veintinueve años, las veces que le doy las gracias a Dios (cada día), por haber encontrado en mi camino a una mujer, una mujer de verdad, femenina, buena madre, buena esposa, buena hija, buena hermana, llena de virtudes, llena de espíritu de trabajo y de auto superación, inteligente, organizada, y que jamás hubiera estado casada con un hombre que fuera “machista”, que fuera un maltratador, o una persona que no respetara de forma natural su espacio, sus amistades, su familia, su forma de pensar…

Es evidente, mi mujer no va a manifestaciones estúpidas, y mucho menos en mitad de una epidemia que ya lleva mas de 120.000 muertos, (independientemente de las mentiras que nos cuente el señor Simón).

Gracias a Dios, ni todos los hombres somos psicópatas, violadores, asesinos, maltratadores, alcohólicos, drogadictos, vagos, maleantes, etc. etc.,

Y por supuesto no todas las mujeres están alineadas en pensar que todos los hombres somos una especie de “pene andante” sin cerebro, ni todas tampoco son una especie de ser mezcla entre orco de Mordor y una ameba, que chilla consignas que le repiten que haga, y que reivindica ser, no ya igual que el hombre, si no superiores, importándoles un bledo si después del ocho de marzo de este año, hay mas fallecidos por coronavirus, que por violencia dentro de la pareja.

Así que ¿listos para ver de nuevo las UCIS llenas?

José Manuel Aparicio ( El Correo de España )