DISEÑAR UN PRESIDENTE

Diseñar un candidato a presidente del Gobierno es un reto verdaderamente difícil, pero hacerlo desde el Palacio de La Moncloa facilita mucho las cosas. Pedro Sánchez ya es el presidente del Gobierno, pero no pierdan de vista que el objetivo final de su asalto a La Moncloa no es tanto gobernar ahora -no puede aprobar casi nada- como aprovechar las ventajas de ser el presidente para ganar las próximas elecciones.

Todo en el presidente Sánchez tiene ese tufillo electoralista y por eso repite una y mil veces eso de «soy el presidente del Gobierno». En esta sociedad del «Homo videns», ¿cuántas imágenes puede transmitir el presidente Sánchez que no pueden ni soñar Casado, Iglesias o Rivera?

En este proceso de construcción electoral, la exposición internacional es un trampolín impagable. ¿Cuánto vale en términos de «marketing» político que un candidato a presidente lo reciban por el mundo otros jefes de Estado y lo presenten como «el presidente del Gobierno del Reino de España»?

Impagable. Sánchez lo sabe, y su equipo en La Moncloa lo explota para construir su presidente: el que no pierde opción de posar con Trump pese a que le llamó «extrema derecha»; o con Merkel, a quien criticó como referente del «austericidio» y, lo que es más grave: el que intenta suplantar al Rey de España para acaparar la imagen internacional en beneficio propio.

No es la primera vez que un presidente del Gobierno -o su señora- escucha esos cantos de sirena, pero nunca nadie llegó tan lejos en tan poco tiempo.

Juan Fernández-Miranda ( ABC )