Hoy, tras unos meses de la llegada al Gobierno de socialistas, comunistas, perroflautas, proetarras, golpistas, separatistas y demás ralea, la situación es igual de angustiosa que lo era en los dos instantes históricos que hemos relatado.

España se desangra y agoniza lentamente ante la pasividad general y el enemigo, el enemigo visceral de España, el de siempre, está dentro y va apoderándose de todas las posiciones que, poco a poco, caen como un castillo de naipes, mientras la preocupación generalizada de los españoles es mantener la distancia social, evitar reuniones, cuidarse de seguir ocultos y anónimos detrás las mascarillas y esa carrera, desmedida, para inocularse la vacuna cuanto antes, sin saber muy bien las consecuencias que puede conllevar la adopción de tal medida.

En unos meses, hemos visto como se socava la unidad sagrada de España, se pretende asaltar la totalidad de las Instituciones, se ataca de forma directa a la Corona, se dilapida la Constitución, se desprecia al Ejército y a las Fuerzas del Orden, se limita la libertad de expresión, se controlan los medios de comunicación, se compran voluntades con el dinero de todos. España se muere y a casi nadie parece importarle.

El enemigo está dentro. Nos gobiernan individuos que odian a España visceralmente; individuos cuyo único objetivo, movidos por el odio y el rencor, es destruirla, acabar con su alma de Nación, con su historia, con sus costumbres y tradiciones más arraigadas.

Se acusa de fascistas, sin recato, con la finalidad de desacreditarlos, a todos aquellos que no piensan como ellos, a todos aquellos que levantan la voz para exigir respeto a nuestra Patria, a nuestra historia, a nuestras Instituciones. Se arrincona, de forma vil y miserable, a cualquiera que disienta y pueda suponer un peligro capaz de oponerse a que el enemigo lleve adelante su proyecto liberticida y antiespañol.

Estamos sumidos en la ruina más absoluta, con cientos de empresas cerradas, con miles de españoles en el paro, sin embargo, se sigue financiando la llegada de ilegales, se siguen manteniendo los chiringuitos de los afines, se siguen subiendo los sueldos de los que nos desgobiernan.

Seguimos siendo el país que peor se ha comportado en la lucha contra la COVID 19 y el peor en lo referente a la destrucción de la economía y el empleo. La inacción, la negligencia, la falta de medidas serias y responsables han provocado miles de muertos y la caída vertiginosa del PIB. Estamos a la cola de todo y de todos.

Cada vez pintamos menos en el concierto internacional. Nos hemos convertido en un país que no es de fiar. Ninguna nación europea, salvo nosotros, cuenta en su gobierno con la calaña comunista y mucho menos están respaldados por filoterroristas, golpistas, antisistema y por aquellos que pretenden desmembrar el territorio nacional, algo que no cabe en la cabeza de nadie; bueno, sí, cabe en la de ese prepotente miserable que nos está llevando a la ruina y a la desolación.

Somos el hazmerreír de Europa. Mientras una parte del gobierno respalda la resolución del Parlamento europeo con relación a la pérdida de la condición de aforado del miserable y cobarde golpista que vive como un rey en Bélgica, la otra parte -la facción perroflauta- insta a que se vote en contra de tal resolución. Vergonzoso.

Ante nuestras narices, sin enterarnos de nada, norteamericanos y marroquíes realizan unas importantes maniobras aeronavales en aguas próximas a Canarias y a la prensa del pesebre solo se le ocurre levantar la voz clamando por las consecuencias que puede provocar a los cetáceos de la zona, a lo que se ve, la seguridad nacional es algo irrelevante para esta gentuza apesebrada.

Cada día, a cada paso, se socavan más los principios constitucionales y, en especial, nuestras libertades: la de reunión, la de libre circulación, la de manifestación… Y nadie protesta. ¿Qué habría pasado si en lugar de mandar estos desaprensivos, gobernase gente de orden? Las calles estarían ardiendo, la gente se habría revelado exigiendo libertad. Sin embargo, al no ser este al caso y tras haber inoculado el terror en todos nosotros, la mejor arma para alcanzar sus objetivos, el pueblo está callado y sometido. Prefiere vivir de rodillas antes que morir de pie.

Los medios de comunicación siguen inmersos en esas maniobras interesadas, conducentes a sembrar cada día más el terror. Solo se habla de repuntes, de contagios, de macro fiestas, de irresponsabilidad por parte de la población, de hospitales saturados. Ninguno pone en tela de juicio la versión oficial del origen de esta pandemia, ni tampoco lo discutible de muchas de las medidas adoptadas sin respaldo científico alguno y mucho menos la oscura trama que subyace a todas estas medidas.

Desde estos mismos medios se alienta a diario a esos miserables “policías de balcón”, convirtiéndolos en paradigma del buen ciudadano, dándoles voz a los que recriminan públicamente a quien se niega a cumplir los dictados miserables de los que mandan, sean del partido que sean, y negándosela a cualquiera que pueda disentir de la versión oficial, aunque aporte, incluso, pruebas con respaldo científico.

Sin embargo, en esos mismos medios, nadie o casi nadie habla de nuestra economía, de la alarmante pérdida de prestigio internacional, de la presencia de los filoterroristas en las Instituciones, de los pactos con los golpistas, de los negocios que se han cerrado, de las cifras del paro, de la gente que pasa hambre, de los que no cobran ni un euro y llevan meses en esa misma situación. Esos, para la prensa, radio y televisión comprada con el dinero de todos, son temas menores.

Se auspicia, desde el poder, que un tipo pueda plantearse formalmente decir en el Registro Civil, una mañana cualquiera, que es mujer, que se siente mujer pese a tener barba y más pelo que un oso y así, poder alinearse en el equipo nacional femenino de waterpolo. El colmo del desatino de esta miserable podemia que solo busca socavar las estructuras de la Nación.

El enemigo está dentro. Se premia la infidelidad de los vascos y catalanes en detrimento de otras regiones que se consideran españolas; se financia el movimiento proetarra; se acerca a los asesinos a su tierra; se tolera que unos miserables se permitan el lujo de decir públicamente que vienen a destruir el Estado; se restringe el uso del español; se financia la muerte por leyes asesinas como la del aborto y la eutanasia.

Desde el mismo gobierno, el deleznable individuo del moño sucio se atreve a proclamar que pronto llegará la III República y que él pondrá todos los medios para que así sea. Un tipo perjuro y canalla cuya única meta es la total destrucción de España, anhelo que persiguieron, desde el primer día, las dos “idílicas” Repúblicas que hemos tenido.

El enemigo está dentro. Incluso, en el colmo del dislate, se permite que el moro diga que Ceuta y Melilla son suyas, en tanto que no se levanta un dedo, antes bien todo lo contrario, para exigir que Gibraltar vuelva a ser de quien ha sido siempre, de España.

Ahora, nos hablan de que los yanquis que, como es lógico, no se fían un pelo de tipos como el del moño sucio y demás ralea, valoran la posibilidad de llevarse la base de Rota a territorio marroquí con lo que ello puede entrañar de desastroso para nuestros intereses estratégicos.

Han logrado que la juventud, al menos una buena parte de ella, esté más preocupada por lo que se ventila en las redes sociales, la opinión de los “influenciadores”, los “findes” y las “vacas” -vacaciones, me refiero-, ¡jo tía!, que por los graves problemas que asolan España hasta el punto de que, si mañana, el moro ataca Ceuta o Melilla, será escasa la capacidad de respuesta que podamos ofrecer habida cuenta de la incapacidad de movilizar las quintas necesarias para enfrentarse a la situación y, sobre todo, por el escaso sentimiento de patriotismo que informa a los más jóvenes.

Estamos gobernados, además de por malvados sectarios y por incompetentes, por una patulea de ignorantes que ni tan siquiera saben hablar, muchos de los cuales tienen como único aval proceder de los movimientos asamblearios de las peores Facultades de nuestra Universidad. Vergonzoso.

La situación, hace aguas por todas partes. Ahora nos encontramos que un partido residual -Ciudadanos-, que si sus afiliados tuviesen un mínimo de dignidad, que no la tienen, habrían hecho bueno aquel principio de “es mejor morir con honra que vivir con vilipendia” tras sus últimos resultados electorales, adquieren de nuevo un triste protagonismo merced a poner en práctica su principal “virtud”: la deslealtad. También estos se olvidan de que “Roma no paga a traidores”.

Realmente, la situación es caótica, España se desangra y aquí lo único que preocupa es el “chinovirus”, olvidando que, amparándose en él, los políticos, de uno y otro signo, toman las medidas que les viene en gana, a cada paso más liberticidas, y nadie levanta la voz para protestar.

A lo que se ve, en la larga historia de la Humanidad, jamás debió de haber una pandemia como esta, olvidando otras como la peste negra, el cólera, la gripe del 18, etc., infinitamente más letales y, sin embargo, supimos salir de ellas.

Por tanto, a la vista de la situación general de nuestra Patria, lo mejor que se puede hacer es gritar, bien alto, aunque sea metafóricamente, una vez más, aquello de “disparad sobre nosotros: el enemigo está dentro”.

José Eugenio Fernández Barallobre ( El Correo de España )