» DIVIDE ET IMPERA »

Es conocida la ley de Murphy según la cual a la burocracia solo se la vence con más burocracia. Y sólo así se podría vencer también a un secesionismo como el catalán; lento, pesado y con la épica de una tarde de domingo en familia. Literalmente. Esta es su mayor virtud y es, por lo tanto, su mayor debilidad. Y de aquí que los lentos ritmos de Rajoy, que son los lentos ritmos del Estado de derecho, respondan mejor a la gravedad del momento que las prisas de sus críticos.

En su discurso, el presidente dio a entender que el estado de excepcionalidad se mantendría hasta que se restaure la normalidad. Y dio muestra de gran prudencia al decir que esto no duraría más de seis meses. Porque aspirar a la normalidad es siempre apuntar muy alto, y está bien que la vida nos obligue, aunque sea mal y tarde, a conformarnos con aquello que a lo mejor no es normal pero al menos es corriente. Y, en Cataluña, lo corriente era la desunión del catalanismo; el enfrentamiento cainita entre la derecha moderada y la izquierda radical; entre los partidarios del progreso nacional y los partidarios de la revolución social. Esta tensión, que no ha dejado nunca de ser latente, se hace más explícita cada día que pasa, porque toda unidad política sólo es unidad de destino mientras logra ser unidad de resistencia.

Por eso, aunque por prudencia ni lo afirmase categóricamente ni lo criticase, «es normal que (el presidente) tenga la impresión de que alguien puede pensar, sin temor a equivocarse, que diera la sensación de que algunos lo que querían era llegar a esta situación». Es normal porque la lógica de la confrontación con el Estado es la que le da al independentismo el motivo y la urgencia de la unión. Y la que le da, incluso, cierto atractivo entre quienes creen que todos los problemas se solucionan quitando al PP y poniéndolos a ellos.

Por eso podemitas y comunes son los más fieles aliados del independentismo cuando se trata de resistir a los «ataques del PPSOE» y los más bajos de entre todos los traidores cuando de lo que se trata es de avanzar hacia la independencia por la vía unilateral. También por eso ahora hay pocas cosas que el independentismo tema tanto como la celebración de unas nuevas elecciones. Porque las elecciones rompen la lógica de la resistencia y sustituyen el acuerdo sobre los fines más sublimes por la discrepancia sobre los medios para alcanzarlos.

Ferrán Caballero ( El Mundo )