DOS PSOE, DOS ESPAÑAS

El concepto de país y los límites del debate territorial siguen siendo una brecha que el PSOE de Pedro Sánchez ha sido incapaz de soldar. La idea de España que hoy expresa Emiliano García-Page en la entrevista que publica EL MUNDO colisiona frontalmente con la que defienden Ferraz y el PSC. El presidente de Castilla-La Mancha refuta el concepto de plurinacionalidad -asumido por el PSOE en su último Congreso Federal-, critica la inmersión lingüística, rechaza la ocurrencia de Iceta de formar un Govern de concentración e ironiza sobre Sánchez, del que afirma que cambia habitualmente de posiciones “para que todo el mundo se sienta cómodo”. Además, cuestiona la posición de su partido en asuntos tan sensibles como la prisión permanente revisable o el abandono de las negociaciones del pacto educativo.

La tregua entre Sánchez y los barones regionales puede romperse en las elecciones del próximo año si los resultados confirman la tendencia negativa del PSOE en las encuestas. En todo caso, el principal problema de este partido no es la pérdida de atractivo electoral ni la falta de unidad orgánica, sino la insolvencia a la hora de defender las mismas posiciones en el conjunto del territorio nacional.

Tales incoherencias tienen su origen en el pasado, cuando el PSC decidió formar Gobierno en Cataluña de la mano de ERC, pero cristalizan ahora en pleno desafío secesionista. Resulta muy preocupante para España que un partido con vocación de Gobierno, llamado a volver a ser la alternativa desde el centroizquierda, continúe sin un proyecto sólido que ofrecer a todos los españoles, no sólo a los catalanes.

El Mundo