ENTRE EL DRAMA, EL ESPERPENTO Y EL CHISTE

Si Luis García Berlanga hubiese vivido para ver lo que está sucedido estos días tendría material de primera  para hacer una segunda versión de su película “La escopeta nacional, y si aún  estuviera entre nosotros  el humorista  Eugenio – por más señas Jofra Bafalluy – volvería a contar el chiste en el que un hombre, agarrado a una rama para no caerse a un precipicio, pide que alguien le ayude y pregunta angustiado  “¿Hay alguien ahí? “. Sólo escucha la voz de Dios que le dije que confíe en él y se deje caer al vacío porque sus ángeles le recogerán antes de que se estrelle contra el suelo, a lo que el payés le responde: ”Gracias… pero ¿Hay alguien más?

Esa es la pregunta ¿Hay alguien más?, porque los que están llevando el barco al precipicio además de ser unos supremacistas  inútiles y  enloquecidos, parece que pertenecen a una de esas sectas en las que sus dirigentes convencen a sus adeptos de que participen en un suicidio colectivo.

Como yo estoy persuadido de esta tesis debo añadir que,  cuando alguien está adoctrinado y acepta las indicaciones de sus gurús, su mente esta impermeabilizada ante cualquier opinión contraria o evidencia, y de nada sirve decirles que van hacia al precipicio porque “los hijosdeputa”   siempre son los otros.

En medio se sitúan los bien pensantes que unas veces son ingenuos y otras van de listillos, convencidos de que la equidistancia es la fórmula  más idónea para poner de acuerdo a un violador y a su víctima, a un ladrón y a un juez, o a un sedicioso con el estado de derecho, garante del cumplimiento de la ley.

De  este asuntos se ha escrito y se seguirán emborronando folios durante días y meses,  pero no hay que olvidar  que hay un porrón de cientos de miles de hombres y mujeres que se preguntan cómo se puede torcer tanto la realidad para convertir en verdad oficial la mentira institucional del gobierno catalán, sus escuelas, televisiones, radios y periódicos.

También  están las personas – unas convencidas de su verdad y otras de la suya – que sufren las consecuencias del fanatismo de unos dirigentes que en este momento histórico dan el nivel intelectual y moral más bajo de toda la historia de Cataluña.

Mientras tanto en el resto el mundo están retándose en un duelo al sol Donald Trump y kim Jong Un, los refugiados siguen apelmazados en campamentos, en Venezuela un dictador narcotraficante continúa encarcelando a los opositores y tiene a su pueblo desabastecido, en África hay hambrunas y Daesh está en guerra contra la humanidad, pero nosotros seguimos a lo nuestro.

Diego Armario