No vale asistir de llorosos espectadores a este lacerante drama, escrito con la mala sangre que anda corriendo por las venas de esos reconocidos perversos personajes de altos vuelos de la política nacional que, a su necia e injustificada prepotencia, suman la más innoble y desvergonzada incompetencia. El libreto que muestra con toda claridad que está a punto de conseguir que así, dramáticamente para los españoles, sea la gobernación de este país.

Pareciera, por cómo se expresa esta sociedad, que no entendiera que somos nosotros los españoles, sin excepciones de sexo, credo o ideológicas, a quienes se nos ha entregado el obligatorio papel de aportar nuestras dolidas espaldas para llevar sobre ellas el  infame peso de la trama.

¿Que es a lo que estamos esperando los españoles para salir a la calle, con un par de cojones los hombres y la misma cantidad de ovarios las mujeres? ¿Para cuándo luchar con el necesario valor para que se atiendan nuestras legítimas exigencias?

¿Para cuándo, con la determinación que nos han de dar nuestros derechos perdidos, con orden, pero con firmeza, decirles a esta gente que… ¡Basta ya!; que hasta aquí hemos llegado, y que ha llegado el momento de que vayan recogiendo el tapete, la baraja de cartas marcadas y se encierren en sus casas porque, en esta mesa, se acabó el hacer trampas en el juego?

Lo tenemos a mano, ahí mismo como aquel que dice, el día el 4 de mayo, los madrileños, y el resto de españoles que no lo tienen mejor de como lo tenemos en esta región.

La fullera maniobra fallida que tenían en el horno socialistas y los «últimos de ciudadanos», nos ha puesto en bandeja de plata impedir que un chuloputas pudiera tener la posibilidad de destrozarnos la vida y nuestra economía, mientras él se va haciendo cada día más rico. No; no es algo que cree dudas a nadie; viendo que se le hunde su prostíbulo político, intenta seguir siendo el «macho alfa», aunque sea en un escalón algo más bajo.

Cuentan las buenas lenguas que el «machito alfa», con toda la mala leche con la que fue alimentado en su niñez, le decía a uno de sus próximos -si, uno de esos golfos de los que las personas decentes huimos cundo les vemos por la calle pero que para él son su NKVD, Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, en la extinta UURS- : «Ya verás cómo esta gilipollas nos desmonta el Chiringuito«.

Informándole a continuación de la negativa de su compañera de mansión, cama y Water, a dejar el ¿importante? -para ella si, claro; ¡estaría bueno!- cargo que tiene mu bien amarraito, para ir a respirar los aires, probablemente muy poco beneficiosos para su rudo cutis, que últimamente están soplando por la madrileña Puerta del Sol, con lo bien que le están sentando los aires de la Carrera de San Jerónimo, unidos a los fresquitos serranos que respira a diario.

El «machito alfa», con el rabo -que no la cola- en la nuca, se dice y se comenta por los mentideros nacionales, que parece no irle nada bien las relaciones «conyugachungas», y está tratando de ampliar los metros cúbicos de aire que normalmente le separa de la otra parte que con él, forman la singular pareja.

¿Cuál es su singularidad? Jamás en la historia mundial, dejando a un lado a Bonnie y Clyde, han subido tanto y tan rápido como el «machito alfa” y, por el momento, su actual compañera.

No deberíamos esperar sentados cómodamente y los pelendengues bien calentitos para ver cómo de espectacular pueda ser su caída, sino generosamente todos los madrileños y madrileñas, echemos una mano para ayudar a que se la peguen con el estruendo que se merecen: ¡de campeonato Mundial!

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )