ECONOMÍA CON EPI Y BLAS

Tras la astuta iniciativa gubernamental de cerrar la economía a cal y canto, abril ha resultado calamitoso para el empleo: han volado más de medio millón de puestos de trabajo (cuatro veces más si sumasen los ERTEs).

La economía española ya venía perdiendo fuelle desde que el socialismo recuperó el poder y ahora se suma el estacazo de la epidemia. ¿Hay que preocuparse? En condiciones normales sería como para meterse en la cama y no salir hasta dentro de dos años. Pero por fortuna esta vez la recesión nos pillará con un Gobierno progresista, que va a buscar una «salida social para todas y todos». Vivamos la catástrofe como un éxito.

Yolanda Díaz, la jovial ministra de Trabajo, ha saludado las horripilantes cifras de paro festejando que en abril se han reconocido 3,3 millones más de prestaciones por desempleo, llegando a 5,1 millones, «cifra histórica que reconoce el incremento de la protección social de este Gobierno».

Hasta hoy, cuando los subsidios por paro se disparaban se interpretaba como un tétrico sinónimo de destrucción de empleo. Mixtificaciones capitalistas. Ahora, cuanto peor, mejor. El Gobierno ya no aspira a que las empresas creen riqueza, sino a que haya el mayor número de españoles dependientes de la ayuda pública.

La realidad empieza a parecerse a una clase de Barrio Sésamo de «Economía Progresista», con Pedro y Pablo en el rol de Epi y Blas.

-(Epi): Uy, Blas, están diciendo los del FMI que la deuda pública española puede subir hasta el 114% del PIB, la máxima en un siglo, y que nuestro PIB caerá un 8%.

-(Blas): ¿Qué es la deuda pública, Epi? Tú que eres doctor en economía tal vez me lo puedas explicar. Ya sabes que a mí estas paparruchas capitalistas…

-(Epi): Es una historia muy larga, Blas. Por resumirte: dicen que la cosa se pone chunga. ¿Qué hacemos?

-(Blas): Pues hace falta un escudo social para proteger a La Gente.

-(Epi): Caramba, qué buena idea, Blas. ¡Millones de votantes cobrando de nuestro Gobierno! ¿Pero cómo lo pagamos?

-(Blas): Pues subiéndole los impuestos a la casta: empresarios, profesionales liberales, ejecutivos… todos los que ganen más de 60.000 euros. Menos nosotros, claro.

-(Epi): Eso es. Y si ni con eso tapamos el boquete, Europa tendrá que ser solidaria con nuestro esfuerzo social.

-(Blas): Claro. No puede repetirse el austericidio. Alemanes y holandeses acabarán regalándonos el dinero, y sin condiciones. Es lo mínimo.

-(Epi): Recapitulemos, Blas: impuestos a saco, ayudas a todo quisque y que los alemanes nos paguen todo a cambio de nada para evitar que nos suba la prima de riesgo. Pues no era tan difícil.

Los empresarios son malos. Las subvenciones, el símbolo del éxito. Los europeos, unos panolis que cuadran sus cuentas para salvarnos de nuestros dispendios. No es una coña. Es el programa económico de nuestro Gobierno.

Luis Ventoso ( ABC )