EDUARDO ZAPLANA O EL ENSAÑAMIENTO JUDICIAL

En todo Estado de derecho, tan importante es que la Justicia se pueda impartir con total independencia como que se aplique sin el ensañamiento de épocas felizmente superadas. Por ello, un caso como el de Eduardo Zaplana difícilmente lo entiende la ciudadanía, ya que transmite una imagen de la Justicia como justiciera y parece estar cebándose con el ex ministro a modo ejemplarizante.

El ex político popular lleva siete meses en prisión provisional -es decir, su presunción de inocencia está intacta- por un presunto blanqueo de capitales y malversación. Y en este tiempo su salud se ha agravado peligrosamente -padece leucemia-, hasta el punto de que podría encontrarse en fase terminal. Así las cosas, tanto por humanidad como por justicia real, no se entiende que no se sustituya ya la prisión provisional por otras medidas de vigilancia permanente en su casa.

Dicen la juez y el fiscal del caso que podría destruir pruebas. Pero no parece sostenerse el argumento tantos meses de instrucción después. Es una situación tan alarmante que hasta políticos en sus antípodas ideológicas como Pablo Iglesias han pedido su excarcelación. En nuestro sistema no cabe que se violenten así los derechos constitucionales ni la dignidad de nadie en un trance tan duro.

El Mundo