EDUCACIÓN: GUERRA A LA CONCERTADA

La izquierda ha convertido a la escuela concertada en diana de sus ataques por puro fetichismo ideológico. El Gobierno, jaleado por los socios políticos que le sostienen, le ha declarado la guerra. Y la última batalla la dirige Hacienda.

Dando un giro de 180 grados a los criterios seguidos desde hace años, a partir de ahora prohíbe que las aportaciones que los padres realizan a los centros se puedan considerar donativos. Y amenaza con reclamar las cantidades deducidas estos últimos cuatro años, aún no prescritos fiscalmente.

Es un hachazo contra un modelo educativo que atiende en nuestro país a más de dos millones de alumnos y que funciona muy bien. En paralelo, la ministra Celaá quiere acabar con la posibilidad fijada en la Lomce de que la escuela concertada amplíe plazas si existe «demanda social».

Al final, por puro sectarismo, se limita el derecho constitucional a poder elegir libremente el tipo de educación escolar.

El Mundo