EJEMPLARIDAD

Tiempos recios los que nos han tocado vivir, pero nada que no hubiesen conocido ya nuestros antepasados. Entonces, como ahora, el valor del buen ejemplo y la buena voluntad siguen siendo la moneda de curso más apreciada.

En esta crisis, de la que ignoramos casi todo -su origen, su final y sus consecuencias-, nos golpea como nunca en nuestras conciencias el ejemplo de los demás.

De nuevo tiene valor el que cada uno haga lo mejor posible lo que le corresponde, incluido respetar cuarentenas y conjunto de normas que la autoridad haya dictado.

Es la supuesta acción de servir de enseñanza y de advertencia a los demás. En eso consiste la ejemplaridad. Justo lo que no hizo Pablo Iglesias el sábado pasado al acudir a La Moncloa, saltándose las normas que había impartido el propio Gobierno.

Por no hablar del positivo extemporáneo de media noche de la esposa del líder socialista Sánchez. Son tiempos donde para exigir a los demás, hay que ser el primero en el comportamiento ejemplar.

Nadie está por encima de la ley, ni siquiera el Rey.

El Astrolabio ( ABC )