Hace unos pocos días salía una de esas innumerables, e inútiles, encuestas sobre la política nacional en la que, entre otras «sesudas» deducciones, se determinaba que el 52 % de los votantes del PP no estaban de acuerdo con el voto que dicha partida emitió en la reciente moción de censura.
Lo que me sorprende, hasta cierto punto, es que el 48 % restante sí estuviese a favor de lo que votaron, ya que supuso un apoyo gratuito (bueno tal vez no tanto porque el reparto de jueces para no hacerse daño entre ellos es un excelente peaje) y vergonzoso a la gestión dictatorial y criminal del malgobierno y la de sus compinches separatistas, bildutarras y toda la patulea restante. Porque en los 298 apoyos que tuvieron estos malnacidos socialpodemitas bolivarianos también se encontraban los emitidos por el PP.
En cualquier caso para tratar de minimizar los efectos de semejante traición los prostituidos apéndices mediáticos, y los innumerables recursos humanos y logísticos filopeperos se han puesto, con toda su maquinaria a plena producción, a emponzoñar a VOX y salvar al ‘presidente Casado’. Cuentan, para ello, con poderosas redes clientelares y un voto cautivo impermeable a las felonias de sus líderes.
Le dijo, en el debate de la moción, Casado a Abascal que pisaba sobre la sangre de las víctimas de ETA. Verían los lectores de este gran medio, que en la réplica de Abascal a los bildutarras tuvo un sentido reconocimiento hacia los asesinados por ETA, leyendo los nombres de las 856 víctimas a manos de los criminales etarras, con todos los miembros de VOX puestos en pie.
¿Creen ustedes que al oír nombres de personas tan valerosas, e insignes, como D. Gregorio Ordoñez o D. Miguel Angel Blanco, se levantó algún di-puta-do popular? No movieron ni una pestaña (es cierto que los sicarios socialistas en el Congreso tuvieron el mismo comportamiento cuando Abascal nombró a alguno de los suyos).
Si esos héroes levantarán hoy la cabeza y vieran como estos malnacidos votaban junto a los bildutarras a favor de un malgobierno que ha consentido privilegios penitenciarios sin tino para estos criminales, homenajes públicos y acercamiento de presos sin cuenta, o se volvían al cajón completamente apesadumbrados, o les escupian en la cara a los noventa y tantos traidores del partido al que ellos pertenecieron.
El otro día, en este mismo medio, un estúpido desorejado calificó a VOX de ultraderecha (no se que manía han cogido estos peperos con esa matraca, es insufrible que imiten tanto a los frentepopulistas). Ya he dejado escrito que ese tipo de calificativos junto a fascista o franquista son, a día de hoy, auténticos cumplidos para todo biennacido.
Eso no quita que se le califique adecuadamente al bocaron de turno (como he hecho al principio del párrafo). Hago esta mención porque el PP (y sus secuaces) si que son una partida ultra ¡Ultramajadera! ¡Ultratraidora! ¡Ultragarramantas!
Estos del PP a la corrupción la llaman ser demócratas y a la traición visión de Estado. Y hablan de batalla cultural cuando, con sus «principios», la única batalla que van a dar es con Ciudadanos para ver quien consigue el favor, cual odaliscas, de los sultanes de marras y que les dejen limpiar las letrinas monclovitas.
Rafael López ( El Correo de España )