Tengo que hablar con Google. Al portal monopolístico le sobra la pasta y a mi me ha entrado una modesta veta emprendedora. Aportaré mi idea y ya ellos desarrollarán el algoritmo. Se trata de dar forma al primer Traductor Sánchez/Verdad, un servicio público.

El funcionamiento es sencillo: en una casilla el usuario copia una frase de Sánchez, y en la otra el algoritmo ofrecerá en tiempo real la auténtica realidad de lo que ha dicho. A la espera de que los ingenieros de Palo Alto completen sus procesos, ayer aproveché el balance de fin de curso presidencial para hacer una prueba casera de la viabilidad del invento. Todavía sin chips, fui anotando en la izquierda de un folio lo que él decía y a la derecha, la verdad:

-Sánchez explicó que en siete meses de legislatura hemos visto «un ejemplo de Gobierno abierto y transparente, de integridad y gestión». Traductor: es un Gobierno absolutamente opaco, cuyo presidente en pleno estado de alarma llamó con cuentagotas a los líderes de la oposición, que bloqueó el Portal de Transparencia, que se negó a facilitar datos oficiales y que ni siquiera comunica a los españoles la cifra real de muertos.

-Sánchez resaltó que tras decretar el estado de alarma puso en marcha «la mayor movilización de recursos de nuestra historia: 200.000 millones de euros». Traductor: eran la mitad, cien mil millones de avales ICO, el resto fue un brindis al sol invocando a la iniciativa privada.

-Sánchez se jactó de su gestión de la pandemia y de que España destaca por número de test. Traductor: se comenzaron a hacer tardísimo, perdiendo un tiempo precioso para la prevención, entre otras cosas porque el Ministerio de Sanidad, que era una carcasa vacía, pinchó estrepitosamente en sus compras. España es el segundo país con mayor letalidad de la UE y el líder en desplome del PIB.

-Sánchez explicó que el Rey Juan Carlos tenía que irse de España porque necesitamos «instituciones robustas, con ejemplaridad y transparencia». Traductor: Sánchez, el de la ejemplaridad y la transparencia, mintió a los españoles en sus promesas electorales y mantiene como vicepresidente a un político ejemplarmente enfangado en tribunales, que se quedó la tarjeta de contenido sexual de una colaboradora durante meses y luego se la devolvió destruida.

Sobre la marcha del Rey, Sánchez atribuyó esa iniciativa a la Casa Real. Traductor: el Rey Juan Carlos se va tras recibir una fuerte presión del Gobierno, que lo acosó con declaraciones y filtraciones. Hace un mes, Sánchez dio el primer toque calificando las acciones de Juan Carlos I de «inquietantes y perturbadoras».

El 16 de julio, Carmen Calvo instó directamente a la Casa Real a «tomar decisiones». Sánchez ya se ha cobrado la pieza de Juan Carlos I. A cambio ofrece lealtad a Felipe VI y ayer expresó su apoyo al modelo constitucional (lo contrario sería ilegal, pues por cargo está obligado a ello).

Pero no condena los ataques de Iglesias a la Corona. Su respaldo al Rey puede valer… lo que vale la palabra de Sánchez…

Luis Ventoso ( ABC )