EL ” AMAGABIERNO ” DE SÁNCHEZ

A los que nos gusta el fútbol sabemos que amagar es, dicho de un jugador, iniciar una finta con intención de engañar al adversario (7ª acepción diccionario de la RAE). Pues bien, da la impresión de que Sánchez, desde que se ha convertido en presidente del Gobierno, además de pagar las contrapartidas por el apoyo de la moción de censura y de empeñarse en el traslado de los restos de Franco, se dedica, más que a gobernar, a hacer fintas para engañar a propios y extraños.

Y es que, salvo lo de los peajes, como casi no puede gobernar se contenta con anunciar lo que hará. Sabe perfectamente que tiene muy difícil conseguir que sus propuestas salgan adelante, y no desconoce tampoco que cada iniciativa parlamentaria que intente pondrá al descubierto su debilidad, al tiempo que hará visible ante los electores la dependencia que tiene de los antisistema y los independentistas.

Pero claro, algo tiene que hacer para justificar ante los españoles que era de todo punto imprescindible echar a Rajoy. Y, como el PSOE domina el arte de la comunicación, en lugar de mantenerse inactivo, se dedica al “amagabierno”, palabra que podría entenderse en el sentido de fintar a la ciudadanía haciéndole creer que va a hacer lo que no hará.

Este tipo de política simplemente narrada y no ejecutada no es, sin embargo, del todo inútil. Anunciando que subirá las pensiones, que las financiará con un impuesto sobre la banca y las empresas tecnológicas, que instaurará una asignatura de educación cívica, que minusvalorará la asignatura de la religión, que volverá cual paladín de los perseguidos a la justicia universal, y que la sanidad se generalizará, está avanzando una especie de programa político –para los próximas elecciones, claro- que, además de tratar de mantener fiel a su electorado más radical, intenta atraer a los votantes decepcionados de Unidos Podemos.

Lo negativo podría ser, en cambio, que, desde que hay democracia, las elecciones siempre se han ganado consiguiendo los votantes del centro. Y con el “amagabierno” que anuncia Sánchez da la impresión de que está asustando a los millones de votantes que forman la sufrida clase media española, que está siendo esquilmada mediante una política fiscal devastadora para financiar el festín derrochador de nuestra clase política. Es tal el despilfarro del elefantiásico gasto público que no me extrañaría que si hay algún partido que se compromete seriamente a adelgazar la administración, eliminando los inexplicables privilegios de la clase política, y dejar en nuestros bolsillos los recursos sobrantes ganaría las próximas elecciones por goleada.

José Manuel Otero Lastres ( ABC )