EL ANTIFASCISMO ERA ESTO

Los cordones sanitarios eran un juego de palabras y esta fotografía es una metáfora. A mí no me extraña que se rían. Pablo, Iván e Inés. ¿Por qué no habrían de reírse? Se parecen más de lo que se diferencian. El daño que nos han hecho es muy parecido, y el agujero que le han causado al sistema; y lo débil que por culpa de los tres se ha quedado España para afrontar sus problemas se parece mucho a los preámbulos de nuestras crisis históricas. Claro que se ríen. Si fuera ellos, yo también me reiría.

Son los populismos de nuestra era. Son la destrucción de la moderación, de la centralidad, de la política. Son la brecha por donde los enemigos se cuelan, la infección que propicia la derrota, el fermento de la debacle. Parece que se hayan tomado la fotografía especialmente para mí, para que yo les pudiera escribir este artículo.

Bajo la fórmula electoral de España suma -es decir, con la derecha unida- la izquierda no hubiera tenido ni una opción de tomar La Moncloa. Sin la influencia nefasta de Podemos, el PSOE no estaría arrastrándose en este peligrosísimo lagar montonero, letal para cualquier democracia, y francamente impresentable. Se ríen, claro que se ríen. Se ríen porque han ganado.

Y eso significa que nosotros hemos perdido. Y hemos perdido bastante. ¿Saben de quién se ríen? Se ríen de mí. Del futuro de mi hija y de mí. Se ríen de todas las veces que en mis artículos advertí que eran el caldo de cultivo de la destrucción política de España y me acusaron de estar a sueldo del presidente Rajoy. Se ríen porque nadie me creyó y ahora los tres Narcisos juegan con el Estado al ahorcado.

También se ríen de los frívolos y de los cretinos a los que engañaron, y sin los que nunca habrían podido causarnos este deprimente estropicio. De fondo, y aunque no salen en la fotografía, también se ríen Puigdemont y Torra, y se ríen a carcajada limpia. Ni en sus sueños más republicanos se habrían podido imaginar que España se lo pondrían tan fácil. Si España no pierde la batalla crucial de su integridad territorial -y nacional- no será porque no haya hecho todo lo posible.

La próxima vez que alguien quiera acusar al presidente Rajoy de cobarde y de pusilánime, que mire bien esta fotografía, y que luego mire cómo ha quedado el Congreso y con quién está negociando Pedro Sánchez su investidura. No se podrá aguantar la risa, porque es graciosísimo.

El antifascismo era esto. La nueva política era esto. El patriotismo era esto. Y una España que se ha quedado temblando, y unos enemigos que suerte que son una banda de idiotas, porque si no ya nos habrían ganado.

Salvador Sostres (ABC )

viñeta de Linda Galmor