Estos son todos los platos del menú especial que según Echenique vamos a tener que digerir obligatoriamente en los próximos años a la manera venezolana, es decir, con una cartilla de racionamiento.

No quiero imaginarme si hay postre después. Pero yo ya me he empachado solo con el olor de estas pretendidas exquisiteces y tengo que terminar mi artículo dedicándole a este pinche de las cocinas del infierno un poema en rima ondulante con un tono ciertamente execrativo. Pero es que se lo merece.

El malo de Echenique
por que mi ira se aplaque
y por sosiego se trueque,
que venga alguno y me explique
-con un atinado enfoque
que con ardides no truque.

Por qué un niño que se eduque
en la escuela que le toque,
al modelo bolchevique
ha de ver que se hipoteque,
su futuro, se machaque,
su moral y que ese ataque
su cerebro se lo seque.

Por culpa de ese Echenique
y todos los de su bloque,
que van tripulando un buque
-que guía un marqués o duque
por mucho que esto nos choque-
que a España la lleva a pique.

Por eso que yo le impreque
a ese tipo, a ese jaque
que habla con un empaque
propio de un déspota o jeque,
pero que es un alfeñique,
no es cosa que descoloque
porque me líe y trabuque.

¡Ojalá que se desnuque
su cabeza de alcornoque
y que el Congreso la ubique
donde se orine y defeque
y así callada destaque!

Alberto González ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor