EL ARCHIVO ( DE BILIS ) DE SIMANCAS

Al final, casi lo único que conocemos de la «nueva normalidad» es que estaremos en estado de alarma hasta que Sánchez e Iglesias (y Arrimadas) quieran y que «la culpa de todo», según los socialistas, la tiene Madrid.

La estrategia del Gobierno en este sentido es diáfana desde el comienzo de la epidemia y cada día que pasa se incrementan exponencialmente los mensajes dirigidos a sembrar esa especie con declaraciones de mayor o menor crítica política o vileza.

Dentro de esta última categoría de lo miserable reinaba hasta ayer el comentario proferido por la separatista huida Clara Ponsatí, que venía a mofarse de los muertos en la capital utilizando uno de sus más célebres lemas: «De Madrid, al cielo».

No tardó mucho en celebrar la «gracia» el felón de Waterloo, que acude presto a cualquier infamia pues está en su naturaleza darse un chapuzón en todo charco de mezquindad que encuentre a su paso.

Eso era hasta ahora. Porque ayer salió a disputarles ese «trono» Rafael Simancas, aquel que desde el Tamayazo parece que le guarda un rencor inextinguible a los madrileños. Tanta debe ser su inquina que echó la tarde paseándose por las teles de «progreso» afirmando que «la cifra de fallecidos y contagiados por coronavirus es tan alta en España porque está la Comunidad de Madrid».

Ni Ponsatí ni Puigdemont afinaron tanto en la responsabilidad de esta tragedia. Ellos se limitaron a celebrar las muertes de madrileños; Simancas les viene a culpar de los males que padece todo el país.

El último protagonismo que le sacó un poco de la grisura de ser el adjunto de Adriana ocurrió a finales de año cuando fue uno de los encargados de negociar con separatistas y proetarras la investidura de Sánchez. Menudos abrazos (todavía se podía abrazar en España) repartió en esas reuniones en el Congreso.

Puso por tanto su granito de arena al pacto de los socialistas con los que quieren que España no sea España, los compañeros de viaje de quienes celebran por todo lo alto (De Madrid, al cielo) que se mueran los madrileños y de aquellos que en su día brindaban cuando ETA asesinaba a un español.

Este es Simancas, el madrileño que culpa a los madrileños de caer enfermos y hasta de morirse, siguiendo a pies juntillas la estrategia de Sánchez, el que «pide unidad».

Álbaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor