EL ATAJO DE LA VERGÜENZA

La quinta prórroga de la alarma llevaba una bomba política dentro. Aunque a veces las metáforas las carga el diablo, si de por medio están los herederos de ETA su uso crea la imagen mental más adecuada.

Tal y como dice el Tribunal Supremo el partido llamado Bildu representa el legado de una banda terrorista que, practicando el crimen organizado, realizó una limpieza ideológica en la que se eliminó físicamente a adversarios políticos, funcionarios públicos o viandantes, además de la comisión de otros muchos delitos y estragos. En el catálogo de los horrores se incluyen las secuelas dejadas de por vida a los familiares de los asesinados.

El pasado 20 de mayo, después de la votación de la quinta prórroga de la alarma, se conoció la existencia de un documento firmado por el partido de Otegui -secuestrador de Javier Rupérez, condenado por su integración en la banda- y los grupos parlamentarios del PSOE y Podemos para derogar de manera «íntegra» la reforma laboral del PP antes de que finalizaran «las medidas extraordinarias» frente a la epidemia.

En el encabezado del texto aparecen las siglas de las tres partes abajo-firmantes del pacto. Los partidos del Gobierno de Sánchez-Iglesias acordaron a escondidas un precio para la abstención de Bildu, confirmando la existencia vergonzante de ese «atajo» del que ayer habló en el Congreso la vicepresidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza.

El camino ya lo exploró el PSOE antes de la investidura de Pedro Sánchez en una reunión formal con los de Bildu en las dependencias del Congreso, como si nada hubiera pasado y a falta de 300 crímenes sin esclarecer. Una nutrida representación de las víctimas se quedó ayer voluntariamente en la calle para recordarle al presidente del Gobierno que no vale todo y que el olvido duele y la falta de memoria es un insulto.

Podemos no tiene reparos en pactar con Bildu porque el objetivo es el derribo de la Constitución del 78. Si Bildu hereda a ETA, como dice el Supremo, es porque asume -no han dicho lo contrario- lo perpetrado por la banda terrorista, que sobre todo mató en democracia.

El PSOE no es Podemos, o por lo menos, no debería serlo en ningún caso. Tampoco a la hora de perder los escrúpulos ante quienes no han condenado, repudiado o pedido perdón por los crímenes, incluidos los asesinatos de dirigentes y militantes socialistas

Aunque solo sea por preservar la dignidad de los muertos, nadie en el PSOE debería tener la más mínima tentación de formar con Bildu, y la inestimable colaboración de Podemos, un Gobierno en el País Vasco después de las elecciones del 12 de julio.

Si eso ocurre, lo de menos será que hayan empleado un atajo.

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )