EL ATROPELLADO PLAN DE CARMENA

La puesta en marcha del proyecto estrella de Manuela Carmena estaba prevista para hoy, pero el verbo prever no es el que mejor conjuga Carmena. Madrid Central arranca en medio de la incertidumbre, sumido en la improvisación y paliado en realidad por el incumplimiento bajo la forma de una moratoria camuflada que delata la incompetencia con que se ha conducido todo el proyecto. La probabilidad de que hoy se desate el caos en las calles es alta.

Los mandos de la Policía Municipal han denunciado que no cuentan con un dispositivo operativo para las restricciones de tráfico, y los sindicatos policiales secundaron su denuncia. Por el contrario, el Consistorio afirma que todo está previsto en la Ordenanza de Movilidad. Pero una instrucción genérica referida a las fiestas navideñas no es lo mismo que un plan específico: si los policías se quejan de falta de formación y de información, la preocupación entre los cientos de miles de automovilistas madrileños que necesitan el coche a diario para trabajar es aún mayor.

La acelerada política de hechos consumados de Carmena genera una indefensión que ha llevado a la organización Automovilistas Europeos Asociados a recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Exigían la paralización cautelar y urgente de Madrid Central, pero el TSJM ha inadmitido el recurso, dando así luz verde a que la restricción al tráfico de 470 hectáreas de la almendra central comience a partir de hoy.

Esta premura supone un atropello para muchos ciudadanos que no han podido obtener el distintivo medioambiental, a lo que le insta una campaña institucional que sin embargo no aclara que aún no resulta obligatorio, pues no está regulado por una norma con rango de ley. Un gestor solvente regula antes de imponer, precisamente para no disparar la inseguridad jurídica.

¿Por qué tanta prisa, si el proyecto no está suficientemente perfilado y los perjuicios que se siguen de su brusca implantación pueden ser tan gravosos? La respuesta seguramente hay que buscarla en la inminencia de la convocatoria electoral.

La mezcolanza de izquierdas radicales y enfrentadas entre sí que ha sostenido durante estos años al Gobierno municipal no ha sido capaz, por sus propias contradicciones ideológicas, de ofrecer ninguna medida emblemática a los ciudadanos con que justificar su reelección; a lo sumo presumen de reducir la deuda, lo cual no es sino la consecuencia automática de su incapacidad para ejecutar el presupuesto de un modo coherente.

Pero Carmena ha encontrado en la ecología el gran escaparate ideológico y urbanístico en que vender su gestión antes de ir a las urnas. Aclaremos que la persecución de ciudades más limpias y sostenibles ha de ser una meta compartida por cualquier agenda de progreso bien entendido; pero que se persigan fines maximalistas por medios chapuceros no lo podemos compartir.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor