Ahora mediten, examinen, comparen y saquen conclusiones. Porque la España de hoy es como ese autobús unamuniano, o aquella tartana de Castelar, o aquel caballo desbocado de Cánovas… Esto se va al garete, con Monarquía incluida, y al señor Sánchez no se le ocurre otra cosa que ocupar dictatorialmente la televisión española para pedir optimismo a un pueblo que además de morirse a chorros por el virus trágico y podemita que tenemos encima tiene la descara de proclamar a los cuatro vientos que “aquí no pasa nada”.

Y lo peor es que los que ya están en el precipicio encima viven cantando y celebrando los goles del «Barca» o el reparto del “gordo”. Señor Sánchez, o se frena en seco y se cambia de rumbo o de este abismo no salimos. «Ave, César, morituri te salutant».

Ya lo ven, señores, hay quien piensa, todavía, que estamos al borde del precipicio, pero, para desgracia de España, como digo, en estos momentos no estamos al borde del precipicio, en el precipicio caímos tras la famosa Moción de Censura y la llegada del Gobierno Progresista que nos lleva en directo al comunismo podemita… y como ya han visto, y también por desgracia, España ha estado ya más de una vez en el precipicio.

Lo malo es que es muy difícil salir del abismo y menos democráticamente. Del abismo, y repito, por desgracia, solo se sale con un golpe de timón, de fuerza, o con el pelotón de soldados de “Spengler”.

Julio Merino ( El Correo de España )