Entrañable el doctor Sánchez en la sesión de control de ayer. Ante la Cámara y ante las cámaras pudo denunciar por fin, en un momento de inspiración, que el consumismo había desvirtuado la Navidad.

Oh. Es que se te saltan las lágrimas. Esa denuncia no se le había ocurrido a nadie. O sea, a nadie que no estuviera en primaria leyendo una redacción.

A mí ya me parecía una pesadez, que vomitaran uno tras otro tal lugar común los compañeritos de segundo de Básica.

Cuando lo hacía el jesuita de turno, que también contribuía al empalago, como Sánchez, me vengaba pensando muy fuerte en el Mercedes Rico que me iban a traer los Reyes Magos.

Juan Carlos Girauta ( ABC )